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Momentos más divertidos

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Hoy os vamos a contar los momentos más divertidos, de los que nos acordamos… porque cada día es tan intenso, tan especial, tan diferente, que nos hemos dado cuenta que es fácil olvidar anécdotas, olvidar risas u olvidar tonterías que hacemos o decimos, por eso casi todos los momentos que os vamos a relatar han sido momentos compartidos con otras personas, porque cuántos más seremos más reiremos!

Esta vez los Top son por orden cronológico, no sabríamos con cuál quedarnos…

TOP 1: CÓMO PREPARAR MATE Y NO MORIR EN EL INTENTO, BUENOS AIRES, ARGENTINA

En el parque Recoleta de la capital Argentina, estábamos pasando la tarde con una pareja porteña que habíamos conocido gracias a Couchsurfing. Estábamos comparando maneras de llamar a una misma cosa en castellano y en “argentino”, que aunque no lo parezca hay diferencias significativas. Todo eran risas hasta que Ser sacó su kit de preparar Mate, algo indispensable para todo argentino que se precie, y Virgi se ofreció a prepararlo. Ser, aunque en su rostro se podía leer “no me rompas los huevos” (expresión muy argentina) accedió a que una guiri preparara una de las cosas más sagradas para un rioplatense, y aunque para ser la primera vez no fue una catástrofe, Sole y Ser no dejaban de corregir los torpes movimientos de alguien que nunca ha hecho mate antes, lo que viene a ser un elefante en una cacharrería. Todavía recordamos entre risas las instrucciones del ángulo de la bombilla, quitar las partículas más finas… Al final la nota que le dieron fue de 7, benditos Sole y Ser, qué buenas personas eran.

Por suerte, tenemos el momento grabado! Lo podéis ver aquí.

TOP 2: PERO MIRA QUE HAY GENTE RARA… CAIRNS, AUSTRALIA

Cairns, ciudad famosa por la gran barrera de coral. Cuando llegábamos en avión desde Los Ángeles, leíamos una entrevista que le hacían a Chris Hemsworth, que creció cerca de esa zona, en la que decía que cuando era joven siempre iba descalzo. Qué cosa más rara, pensamos nosotros, pero nos equivocábamos de par en par, eso era lo menos raro y más habitual que te puedes encontrar en esa ciudad. ¿Queréis leer cosas que realmente son raras? pues preparaos porque aquí van algunas: ¿Tenéis la imagen del típico coche de donde empiezan a salir payasos sin fin? Pues ahora imaginaos eso mismo pero con australianos (es decir, tíos de 2 por 2) y en vez de por la puerta saliendo por la ventanilla, raro ¿no? Pues algo de lo más normalito comparado con un hombre que andaba hacia atrás por la calle con el tronco flexionado y mirando a través de sus piernas arqueadas, suponemos que quería ver la vida de una manera diferente, y ¿qué pensaríais si entráis en un hotel a preguntar precios y lo que encontráis en la recepción son todo figuritas de porcelana, fotos de la recepcionista por toda la pared y que en alguna de ellas te diga la misma dueña que parece que se ve un espíritu!! El listón está muy alto ¿verdad? no os penséis, tampoco es extraño ver a jóvenes paseando por la calle con zapatillas de estar por casa, sí… todos hemos bajado alguna vez a tirar la basura o algo parecido en zapatillas, pero estamos hablando de gente paseando por el paseo marítimo y con las típicas zapatillas enormes con forma de perro o de oso!!! ¿Verdad que ahora lo de ir descalzo tampoco parece tan raro?

TOP 3: PERDÓN ¿CAMBIÁIS LIBROS? MELBOURNE, AUSTRALIA

Si nos habéis ido siguiendo en nuestras aventurillas, sabréis que para no cargar con todas las guías de los países que visitamos, solemos acudir a librerías de segunda mano para intercambiarlas. Pues bien, Melbourne era nuestra última parada de Australia y allí estábamos nosotros dispuestos a buscar nuestro próximo destino en papel. ¿Hay librerías de segunda mano en Australia? Of course. ¿Hay que tener cuidado con interpretar bien los carteles? Of course también. ¿Por qué? Os preguntaréis, nosotros os damos la respuesta. Bajando una de las avenida principales de Melbourne vimos un cartel bien grande en el que ponía “Books Exchange”(cambiamos libros), bajamos unas escalerillas para cumplir nuestro propósito y todo pasó muy rápido, no nos dio tiempo a reaccionar….¿que qué pasó? Pues que lo que íbamos buscando no era lo que encontramos, al abrir la puerta de entrada lo que vimos fue un mostrador, un señor entrado en kilos detrás de él y cientos o miles de revistas en las que podemos decir que la letra que más se repetía era la X. Lo peor fue que antes de que nos diéramos la vuelta el señor nos preguntó qué queríamos, y en estado de shock soltamos nuestro “speech” de querer cambiar el libro, a lo que su respuesta nos dejó un poco tocados mentalmente “sólo cambio este tipo de publicaciones -señalando las paredes- y siempre que estén en buen estado y limpias”

TOP 4: EL ATAQUE DEL MONO LADRÓN

Los monos, esos seres tan graciosos que tienen comportamiento de humanos a veces, para lo bueno y para lo malo. Jamás vi un mono tan listo como éste, poneos en situación, una serie de turistas ensimismados en la belleza de un lugar tan espectacular como el templo de Ulu Watu al atardecer, el sonido del mar acariciando las rocas del acantilado encumbrado por la perfecta silueta del templo, el cielo anaranjado y la brisa suave que trae la hora nocturna y que calma los sudores fríos que el sol te trajo durante el día. Es decir, una situación idílica. También para el mono, que aparece de repente corriendo en el filo del muro donde estamos apoyados, y le quita las gafas de sol de la cara a una turista atónita. Entre todos los presentes conseguimos algo para negociar con el mono, comida. Pero el mono será mono pero no tonto… y hasta que no se cansa de todas las galletas que tenemos para ofrecerle, no decide devolver el objeto robado a su dueña, que ahora ya está presa de un auténtico ataque de nervios, cuando el mono por fin se digna a devolverle sus preciadas lentes, aparece otro y se las vuelve a quitar! Al grito de impotencia de la mujer, tuvimos que guardarnos la risa que espontáneamente se asoma a tu garganta. Ya sabéis, cuidado con los monos!

TOP 5: UNA VIETNAMITA Y UN ESPAÑOL, KUALA LUMPUR, MALASIA

Salimos a comer algo con Vy, una vietnamita afincada en Malasia que había quedado con Javier, un amigo suyo español que tenía un par de horas libres para comer en su día de trabajo. Después de las correspondientes presentaciones nos tocaba elegir restaurante. A nosotros nos daba igual, éramos los únicos que no conocíamos la zona y nos dejábamos llevar, Vy parecía que tampoco tenía muchos prejuicios, así que Javier tomo las riendas y nos llevó a uno de sus restaurantes favoritos porque tenía bastante hambre. Nos acomodamos, empezamos a mirar las cartas y mientras nosotros teníamos dudas y Vy parecía que no tenía mucha hambre, Javier ya sabía exactamente lo que quería, y lo quería rápido (parece que tenía bastante hambre), pobre extremeño, no sabía que se enfrentaría al mayor enemigo que te puedes echar a la cara, porque si algo hemos aprendido a posteriori en nuestra estancia en Vietnam es que una mujer vietnamita es físicamente poca cosa, pero de carácter enorme. Así que sin saber todavía el porqué, a Vy le hicieron chispa los cables que no debían y decidió que quería ir a un restaurante Coreano. El pobre Javier no sabía cómo convencerla de que allí se comía muy bien y, entre que él no sabía muy bien cómo hacer que cambiara de opinión y ella no estaba muy por la labor, nos levantamos todos y tocó cambiar de restaurante. El restaurante al final, como se veía venir fue un coreano, y lo más divertido fue cuando Javier no tomó la decisión más correcta en su elección (no le gustó lo que pidió) y Vy sólo se tomó una Coca-Cola. Javier se lo tomó con humor, y de una forma muy graciosa y en castellano para que sólo nosotros nos enteráramos, se quejaba del cambio de restaurante para acabar tomando una Coca-Cola.

TOP 6: EL HOMBRE TRANQUILO, ISLA DE PASCUA

La Isla de Pascua es un lugar espectacular, no tenemos palabras para describirlo, pero también es un lugar caro, muy caro, y como buenos mochileros hay cosas que tenemos que evitar por mucho que nos pese, como visitar la cantera donde se hacían los Moais, o eso pensábamos… Durante la visita a los 15 Moais, nos cruzamos con un guía local con el que comenzamos una charla entretenida mientras su grupo de japoneses se hacía las 5000 fotos de rigor de cada lugar. Cuando nos despedíamos nos preguntó si íbamos a la cantera y le contamos nuestro problema de presupuesto, a lo que nos contestó que fuéramos a la taquilla y dijéramos que se nos había olvidado el ticket en el hotel. ¿Cómo? ¿Teníamos la posibilidad de ver algo tan majestuoso y encima gratis? Pues vamos a probar. Y hacia allí nos dirigíamos ensayando lo que quedaría más realista decir para embaucar a alguien seguramente curtido en más de un intento de “estafa”. Al llegar a la puerta de entrada, nos asomamos a la garita y vemos al guarda echándose una siesta. Nos miramos el uno al otro y me parece que ni Carl Lewis en sus buenos tiempos había corrido tanto como nosotros para pasar esos primeros 100 metros de cantera que se veían desde el punto donde se mostraban los tickets. La visita fue un poco estresante, la verdad, pensando en qué diríamos al salir si nos pedían las entradas, que si las habíamos perdido, que si se las quedó el guarda al entrar, que si nos las habían robado, incluso pensamos en salir haciendo que hablábamos por el móvil para que no nos pararan, WTF??? Dos horas después, cuando acabamos nuestra visita, lo que hicimos fue salir como unos señores, ya que el guarda seguía reposando su cabeza encima de la mesa teniendo dulces sueños, qué noche más movida tuvo que tener ese hombre el día anterior…

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