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El triángulo cultural de Sri Lanka

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En un bus destartalado, con más años de los que debiera, con un escape de humos que no quisiera ver alguien demasiado entusiasta con la ecología, con el aire acondicionado manual, es decir las ventanillas de toda la vida, y con un asiento para dos, nos embarcamos en la tercera y última zona que visitaremos en este hermoso país, el vecino distinto de India.

El triángulo de Sri Lanka

¿Sabéis lo que es el Triángulo cultural? Nosotros no teníamos ni idea, así que os lo explicamos. Polonnaruwa, Sigiriya y Anuradhapura… No, no os esforcéis, nunca pronunciaréis los nombres bien y tendréis suerte si lográis recordarlos sin mirar una chuleta, pero a nombre más complicado, más belleza que encontraréis. Estos son los tres puntos que conforman el llamado triángulo cultural de Sri Lanka. Os contamos cada etapa.

Pollonaruwa en bicicleta

Nosotros comenzamos en Pollonaruwa, y puede que estas sean las ruinas más completas de todo el triángulo cultural de Sri Lanka. Cuando llegamos a nuestro hotel, ¡sorpresa! Alquilan bicis, así que mejor imposible, tenemos ganas de volver a coger la bici mientras visitamos un lugar especial, tal como hicimos con Bagán, en Myanmar.

Polonnaruwa
En nuestro hotel, Thisara Guest House, tenemos todo lo que podemos necesitar, una habitación muy correcta con unas vistas preciosas y a un paseo muy agradable en bici del lugar donde se encuentran las ruinas. Amenaza tormenta, como ya viene siendo habitual en este país… así que, a contrarreloj, forzamos a nuestras piernas a pedalear como si nos persiguiera un huracán y a nuestros ojos a captar todas las escenas que pueda retener.

El punto más atractivo de estas ruinas se encuentra en el lugar más alejado, así que nuestra primera parada será esa, un recinto abierto donde descansan tres figuras de buda de un tamaño muy considerable talladas en piedra. Sin perder demasiado tiempo para poder disfrutar de una visión completa de este lugar tan señalado, vamos haciendo paradas, dejamos nuestras bicis a la vista, compramos litros y litros de agua, ya que cuanto más se acerca la tormenta más se siente la humedad. Estamos satisfechos con nuestro recorrido y hoy nuestras piernas podrán descansar bien.

polonaruwa-4

Visita a Sigiriya

Al día siguiente nos dirigimos a Sigiriya (foto de portada). Una espectacular roca en la que vivió una antigua civilización, donde se construyeron obras magníficas de la arquitectura y donde en la cima descansan las ruinas de un palacio que vivió tiempos gloriosos, nos han hablado largo y tendido. Primero paramos en Dambulla, que también forma parte de este triángulo cultural, para contemplar el templo y las cuevas donde están talladas cientos de figuritas de Buda; se puede escoger hacer noche tanto aquí como en Sigiriya, como hicimos nosotros, ya que la última nos llamaba más la atención.

Aunque el ascenso a la roca es algo arduo, con paciencia y asombrosas vistas cada tanto, se puede acceder más o menos bien. El vértigo puede ser un problema para aquellos que lo sufren pero las increíbles vistas bien harán que se olvide esa sensación tan trágica de mirar al vacío y estar seguro de que un traspiés marcaría tu fin. De todos modos si esa sensación es más fuerte que la propia belleza del lugar, en cualquiera de las Guesthouse cercanas a la también llamada “Roca del León” se puede obtener una vista, casi aún más emocionante que desde la cima, ya que esa gran roca, que algunos comparan con “Uluru”, en el centro de Australia, con el cielo despejado y la jungla alrededor es, sin duda, una de las imágenes más espectaculares de Sri Lanka.

Visita a Anuradhapura

Tras hacer noche en Sigiriya, ponemos rumbo a la última de las capitales antiguas, Anuradhapura, donde nos alojamos en una bonita guesthouse, Villu Villa. Los dueños, una pareja joven con una niña pequeña, son encantadores y a la hora del desayuno estarán felices de enseñarnos la técnica para cocinar el desayuno más típico de Sri Lanka, una especie de crêpes en forma de cuenco con un huevo frito en el interior, nada fácil ya que tuvimos la suerte de probar y descubrir que nuestras habilidades culinarias han perdido fuelle tras casi un año sin apenas pisar una cocina.

En Anuradhapura, considerada un de las capitales antiguas más espirituales, pudimos observar de muy cerca cómo se vive aquí la fe. Peregrinos de todo el país se acercan a la pagoda para rezar -en familia normalmente- y el espectáculo que ofrecen es singular, auténtico y transmite una paz difícil de respirar en otros lugares. Veremos gran cantidad de monjes paseando por las calles, sonriendo al extranjero, como felices de que estemos allí, como si les regaláramos con nuestra presencia un día distinto con algo que recordar.

Es aquí donde podemos observar las mayores diferencias con ese país en forma de triángulo invertido que tienen como vecino, la religión, las tradiciones. Esta ciudad, aunque es el lugar religioso más importante del país, también posee ruinas de esa civilización que aun está presente hoy en día, esparcidas por toda la ciudad, por lo que una gran opción para esta ocasión es contratar un vehículo con conductor que te lleve a esos lugares y te explique algo de su historia.

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