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cerro campanario

El viento de Bariloche

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Tal vez sea la principal característica de esta ciudad, el viento. Tras dos horas de viaje desde el coqueto Bolsón, se encuentra la capital de la Patagonia argentina, la ciudad de San Carlos de Bariloche. Una ciudad que se ha convertido en un enclave turístico para visitar la región. Unos suben desde El Calafate para seguir hasta Mendoza, más al norte de Argentina, otros bajan hasta El Calafate desde aquí, para vislumbrar el glaciar. Parece que el orden de los factores no altera el producto, y es que el producto final siempre es El Perito Moreno, todo el mundo quiere verlo con sus propios ojos.

Qué ver en Bariloche

Bariloche está en una zona de hermosos paisajes, más hacia el norte se encuentran “los siete lagos”, lugar que nos recomendaron fervientemente pero al que no pudimos llegar ya que se encuentra a unos 200 km. de la ciudad y pierdes un día prácticamente en el trayecto ida y vuelta, nos esperaba nuestra host en Chile, por lo que nos fue imposible ampliar nuestra estancia. Así que tras ubicarnos en nuestro “Hostel Marco Polo Inn”, al que para llegar hay que hacer frente a una subida muy empinada, a tener en cuenta cada vez que sales y entras, nos fuimos a recorrer la ciudad.

La ciudad cuenta con un centro histórico, que da al Lago Nahuel Huapi, una catedral, la plaza central y varias calles muy concurridas por los turistas, y evidentemente llena de restaurantes, galerías comerciales, tiendas donde venden chocolates (muy típicos de la zona), hoteles más lujosos que el nuestro y heladerías, donde pudimos disfrutar de un helado riquísimo en Rapa Nui (un capricho de dulce de leche y tres tipos distintos de chocolate, la variedad de sabores es algo espectacular) y es que en Argentina la gastronomía es exquisita, tanto sus dulces como su carne, empanadas, pastas o pizzas.

Esa noche, cocinamos por primera vez en un hostel, es la mejor manera de ahorrar en comida. Nos aventuramos y cocinamos… ¡pasta con tomate! Un clásico, sí, pero por algo hay que empezar, también nos hemos hecho muchos bocadillos… Y también comimos en el primer McDonald’s desde que nos marchamos, una tradición nuestra, por lo menos un McDonald’s en cada país que visitamos, y es que nuestra historia comenzó ahí.

Al día siguiente, fuimos a ver un poco los alrededores de la zona, nos recomendaron varias posibilidades, una de ellas consistía en un circuito de 27 Km. en bicicleta y la verdad es que tenía muy buena pinta, pero no estamos hechos de músculo así que optamos por subir al Cerro Campanario, desde donde se obtienen unas vistas impresionantes de la región de los lagos. Es curioso el ingente número de lagos que posee el sur de este continente, prácticamente a cada lugar al que hemos ido, por lo menos un lago había, son mucho más comunes que en cualquier otro lugar de los que habíamos visitado anteriormente. Por cierto, al cerro subimos en telesilla… una experiencia recomendable.

Island
Isla

Al bajar, se ha de tomar un bus que te lleva hasta la ciudad, nos encontramos con una pareja mayor de Londres con aspecto de desesperación en sus caras. En cuanto nos vieron se dirigieron a nosotros, y como les entendimos se aliviaron al momento. Parece que no hablaban una palabra de español y se encontraban atrapados en ese lugar, porque no tenían suficiente dinero en su tarjeta de transporte (al conductor no se le puede pagar en efectivo), y tampoco sabían dónde recargarla ni cómo explicar todo esto al chófer. Así que les pagamos el billete con nuestra tarjeta y ellos nos pagaron a nosotros, así de fácil era la solución, pero ellos se quedaron encantados y no dejaban de repetirnos lo amables que éramos. Minutos después la señora nos confesó que estaba muy avergonzada por no hablar español, y yo creo que si en este país no todo el mundo entiende a alguien que habla en inglés, no sé qué haremos en China…

Con Bariloche nos despedimos de este magnífico país, que nos deja una impresión muy positiva, naturaleza espectacular, paisajes indescriptibles, gente amable y abierta, carreteras extensas y zonas muy despobladas, sobre todo al sur del país. Argentina ha sido la primera parada de nuestra vuelta al mundo. Si hacemos balance de cómo llegamos y cómo estamos ahora, nos damos cuenta que cada día aprendemos algo nuevo, que cada día vemos algo diferente, que cada día, en definitiva, es un sábado.

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