Hace poco más de 3 meses que volvimos de nuestro gran viaje.

Vuelta a casa después de un gran viaje

Hablando con varios trotamundos de viajes longevos hemos escuchado todo tipo de reacciones, desde los que desde el primer día volvieron a su rutina habitual sin ningún tipo de problema, hasta los que nunca pudieron rehacerse de tan brutal shock que supone volver a la cruda realidad y tuvieron que volver a irse.

Nosotros llamamos a esta etapa que estamos pasando, la del exfumador. Todo viene por una charla que tuvimos hace pocos días con unos amigos a los que al explicarles nuestro estado de ánimo, lo asociaron inmediatamente a la crisis de los 3 meses que todo exfumador parece que pasa.

Investigando un poco en internet, pudimos constatar que no es una frase lanzada a la ligera, sino algo de lo que mucha gente habla.

Para la crisis de los 3 meses, hemos leído muchas palabras clave:

Ansiedad

Tentaciones

Mono

Craving

Todas ellas, en páginas que hablan del tabaco, pero puestos a analizarlas vemos que podrían aparecer perfectamente en un post relacionado con la vuelta a casa después de un gran viaje o el síndrome post vuelta al mundo.

vuelta al mundo

Sabemos que algunos en este momento deben pensar, vaya iluminados, a quien no le gustaría estar sin trabajar y viajando. Pero os aseguramos que no es tan fácil como irse de vacaciones y que te lo den todo hecho. En realidad, cuando empiezas a viajar lo haces en modo piloto automático, el día a día tiene más que ver con un trabajo que con unas vacaciones y, si entre manos tienes un blog ,el trabajo se multiplica exponencialmente. Pero esto es otro tema.

Los estadios por los que nosotros hemos pasado son los siguientes:

Primer día: Shock

Llegas a casa después de un año caminando por medio mundo, y al recibir una ingente cantidad de inputs emocionales diferentes, tu estado es de no poder reaccionar ante todo. A nosotros la llegada al aeropuerto nos sobrepasó de una manera inimaginable.

Desde el momento que estábamos esperando las maletas en el aeropuerto ya nos vinieron los nervios, confusión, inseguridad, parecía irreal, y ahora ¿qué nos espera? Al salir y ver el recibimiento que nos dieron, en lugar de tranquilizarnos, nos superó todavía más. ¿Ya está? ¿Se ha acabado el año? Había momentos en los que estábamos físicamente en El Prat, pero nuestra mente se había bloqueado y no estaba operativa.

Estábamos perdidos, éramos zombis.

Primeras dos o tres semanas: Subidón

Estábamos eufóricos todo nos parecía una novedad, quedabas con gente con la que tenías muchas ganas de coincidir. Contábamos nuestras historietas y nos ponían al día de lo que había pasado en nuestra ausencia. Era como seguir viajando solo que esta parada era en nuestra ciudad de origen y, en lugar de tener que conocer a gente nueva, teníamos allí a nuestra gente

Y ahora, llegados los 3 meses: El síndrome del eterno viajero

Nos viene a la memoria lo que algunos llaman “el síndrome del viajero eterno” y nos preguntamos si no estaremos infectados, aunque hace tiempo que sabemos la respuesta.

Lo que nos espera los próximos meses debería ser la aceptación, pero se nos viene una pregunta a la cabeza ¿Y si no llegamos al estadio de la aceptación, ¿qué pasará?

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