Hace mucho ya desde que os contamos nuestra pequeña aventura… pero el tiempo es muy caprichoso y un año ha parecido, más bien, un mes. Estos últimos días han sido muy intensos para nosotros, llenos de burocracia, compras, planificación y sobretodo, de despedidas.

Nunca nos habíamos planteado qué quería decir un adiós y pensábamos que se parecería más a un hasta pronto, aunque en cierta medida así es. Sin embargo, no es hasta que te encuentras en la situación cuando descubres si eres de esos a los que les gustan las despedidas o si no están hechas para ti. En nuestro caso es más bien lo segundo; aunque la cabeza te dice que un año no es nada, el corazón se resiente y empieza a sentir lo que va a perderse (aunque ganará otras muchas cosas, por supuesto), los momentos especiales que sucederán a aquellos a los que quieres y en los que tú no estarás presente, cómo esos niños que tanto adoras van a crecer sin que tú puedas percibirlo, y cómo aquéllos que te quieren te van a echar de menos. No es hasta que llega el momento que te das cuenta de todo lo que dejas atrás por cumplir un sueño, algo gratificante y emocionante para ti, pero a la vez con sabor amargo.

Por eso, a través de estas líneas os queremos agradecer a todos los que formáis parte de nuestras vidas, y de nuestra aventura, por darnos este inmenso apoyo, por comprender lo que hacemos y por qué lo hacemos, por seguir nuestras aventuras desde el otro lado del planeta, el que hasta ahora ha sido nuestro hogar y el que lo volverá a ser dentro de 365 sábados!!

GRACIAS
Fran y Vir