Cuando imaginaba viajar a Australia, lo primero en lo que pensaba era en la Gran Barrera de Coral, creía que era un lugar en el océano pacífico al que se podía acceder con una barquita a unos pocos kilómetros de la costa… qué equivocada estaba!

Qué es la Gran Barrera de Coral

Este enorme habitat, que es el único organismo vivo que puede verse desde la luna, se encuentra entre 100 y 300 kilómetros de la costa australiana, en pleno mar abierto. Aunque hay dos tipos, el Outer Reef y el Inner Reef, a todas luces recomendable el primero, ya que el más cercano a la costa está más dañado por el turismo.

Cómo llegar a la Gran Barrera de Coral

Cuando llegamos a Cairns, en el nordeste de la isla, sólo teníamos en mente ver uno de los lugares más atractivos de Australia, y menos mal. De hecho, la ciudad está totalmente volcada en el coral y definitivamente es lo que la sustenta. Cairns es el punto de acceso a la barrera, nada más. Tiene un bonito paseo marítimo, aunque su playa fue hace mucho tiempo devorada por el mar y las continuas lluvias que acechan la zona en su temporada, desde Diciembre hasta Mayo. Si hay suerte puedes ver aquí a los famosos cocodrilos marinos que pululan por sus playas, en las que desde luego no hay bañistas. Aunque, por supuesto, los alrededores de Cairns tienen mucho que ofrecer, jungla y varios parques orientados a turismo de aventura.

Tour para hacer snorkel en la gran barrera de coral

Nos decidimos por contratar una excursión, la única manera de ir a la Gran Barrera de Coral, con TUSA16, una empresa más familiar que las demás y que ofrecía, por el mismo precio, una atención más personalizada y con menos gente en su barco. Normalmente estas excursiones incluyen el desayuno y la comida, aparte de todo el material que necesitas para meterte en el agua a snorkelear. Qué sorpresa cuando ya instalados en nuestro transporte al cielo de las maravillas de la naturaleza, empieza a llover, sí, no hemos escogido la mejor época, la temporada de lluvias… parecía que hacíamos surf en una tabla gigante más que navegar en un barco, las olas eran tremendas y todos los turistas andábamos agarrados como si la vida nos fuera en ello. Aunque todo acabó pasando al cabo de una hora, cuando empezamos a entrar en la zona del coral, donde el mar es menos profundo.

Hacer snorkel en la gran barrera de coral

Llega la hora, yo estoy luchando con mis miedos mientras Fran tiene unas ganas locas de meterse en el agua. Primero nos dan nuestros trajes, al principio no entendemos la necesidad de embutirnos en algo similar a un traje de neopreno si el agua está bastante templada, qué ilusos somos! No  es por la temperatura, sino por las medusas, más temidas por los bañistas que los cocodrilos, los tiburones, las serpientes marinas, o los innumerables animales venenosos que albergan las aguas costaneras de Australia. En fin, tras una explicación de cómo usar la máscara, el tubo y las aletas, nos disponemos a adentrarnos en el maravilloso mundo submarino.

Para todos los públicos

Para aquellos más temerosos, como yo, existen a nuestra disposición unos flotadores alargados que, aunque parezca mentira, te ofrecen un poco más de seguridad, además habrá un monitor en todo momento en el agua, con un flotador de esos que se lanzan al mar para rescatar a los náufragos, que va haciendo un tour guiado, buscando peces de todos los colores y explicando datos sobre este mágico mundo. De momento, nos lanzamos al agua y nos escapamos de la multitud, para descubrir solos  los miles de peces grandes y pequeños que habitan en este lugar, para incluso buscar un poco de suerte y encontrar una tortuga marina nadando junto a nosotros, y para maravillarnos con los miles de colores con los que el coral puede llegarte a sorprender.

Tras unos quince minutos mi mente empieza a jugarme malas pasadas y decido pasarme al tour guiado, Fran por su lado disfruta en soledad y se pierde en el inmenso mar descubriendo atónito los recovecos que el coral ha creado. Aunque finalmente he tenido algo de miedo, estoy muy contenta de haber conseguido tirarme al agua y mirar bajo la superficie para ver algo con mis propios ojos que jamás habría soñado, dicen que todo es cuestión de tiempo, y tras un intento fallido hace unos años, ya puedo afirmar que hacer snorkel es asombroso y la única manera, al fin y al cabo, de descubrir un mundo distinto al nuestro.

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