Praga es enigma, es magia, es leyenda…  Praga es hadas, espíritus y fantasmas… Praga es la Edad Media de los castillos y las calles estrechas, o el siglo XIX con su impresionante arquitectura modernista… Praga es la puerta a un viaje en el tiempo…

Qué ver en Praga

Sus barrios más famosos, Stare Mesto & Mala Strana, se encuentran divididos por el eterno Puente Carlos, la historia y la leyenda se entremezclan entre sus estrechas y oscuras calles. “Para respirar la auténtica Praga hay que pasear por sus húmedas aceras y observar cómo los edificios susurran palabras al viento…”  así dejaba constancia, en mi compañera de viaje moleskine, de las sensaciones que me produjo Praga.

tejados praga

Deambulando por esta histórica ciudad, que desprende literatura y misterio, tu parte más creativa aflora y te ves envuelto en una novela del romanticismo más oscuro y más intenso, recuerdas a Franz Kafka, como cuando paseas por Josefov (el barrio judío de Praga) y te dejas ensimismar por el monumento dedicado a la imaginación de este brillante escritor judío, que amaba a su ciudad natal. Cada rincón de esta literaria ciudad está impregnado de la leyenda del famoso y querido novelista, incluso existen cafés con su nombre, donde por cierto preparan unas tartas increíbles.

Se dice por ahí que este místico barrio sigue vivo porque durante la ocupación Nazi, en la II Guerra Mundial, éstos decidieron preservar lo poco que quedaba del barrio para convertirlo en el exótico museo de una raza extinguida, afortunadamente eso no sucedió… Y con la ocupación comunista se podría pensar que la situación de estas personas debería haber mejorado, pero no fue exactamente así. La vida cultural judía terminó, y con ello casi la totalidad de los judíos supervivientes al holocausto, ya que emigraron.

Cada rincón de esta metrópoli es fotogénico, desde sus calles hasta sus edificios, el arte urbano y sus numerosas torres. De hecho, la ciudad de las cien torres es su sobrenombre, aunque hoy en día se calcula que hay muchas más… Su mayor reclamo es el espectacular Puente Carlos y sus 30 estatuas que, cual bandada de cuervos que Hitchcock se encargó de impregnar en nuestra mente para siempre a través de su mítica película, acechan vigilantes en procesión hasta que logras cruzar al otro lado. Si quieres realmente sentirte observado durante la noche cerrada, fría y húmeda de Praga, solo tienes que atravesar el puente de un lado al otro, de ese modo además de sumergirte en una novela de misterio, obtendrás también unas imágenes impactantes de esta mágica ciudad.

Praga evoca, Praga inspira, Praga es un pasado lleno de fantasmas, que te persiguen por sus calles y sólo se alejan cuando por fin empiezas a creer en la magia de la siempre misteriosa Praga…

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