Lo admitimos, no fue hasta el pasado fin de semana cuando decidimos visitar esta ciudad, y descubrimos que debes ir a Sevilla al menos una vez en tu vida… y más si eres catalán. Y si lo primero que nos vais a decir es cómo no habíamos visitado Sevilla aun, ahorráoslo, sabemos que es algo imperdonable. Y más cuando está a punto de estrenarse “Ocho apellidos catalanes” había que inspeccionar el terreno.

sevilla plaza españa

También sabemos que hay tantos lugares increíbles en el mundo que es lógico que alguna perla, como lo es Sevilla, se te escape. Si es tu caso, puedes decirlo en alto, no te avergüences… ahora que estamos en el otro lado te lo vamos a decir “Cómo no has ido nunca a Sevilla?? Estás loco?” Bueno, te contamos un secreto, pide un par de días libres, mejor si es en viernes y lunes y solucionarás este grave problema.

Si eres catalán (bueno y aunque no sea así) y aun no sabes porqué debes ir a Sevilla al menos una vez en tu vida, aquí te contamos lo que a nosotros nos pareció esta ciudad, recuerda que somos catalanes:

Aunque antes de dejamos un vídeo para que lo veas con tus propios ojos 🙂

LOS ENCANTOS DE SEVILLA

1. Los propios sevillanos

No sabemos si es porque nosotros somos catalanes, pero ey… los sevillanos tienen mucho salero (suponemos que esto es común entre la mayoría de andaluces), y sí, sufrimos el riesgo de ser criticados por caer en el tópico más tópico que te puedas imaginar, lo asumimos porque no hay sevillano que hayamos conocido que no sea salao, simpático, gracioso y amable! Ea…

2. La cerveza en la terracita

Sevilla es territorio Cruzcampo, y aunque nosotros preferimos Moritz, el ambiente que se crea aquí, sentado en una de las muchas terrazas de las cientos de plazas que es esconden al final de las estrechas callejuelas del barrio de Santa Cruz, es único. Puedes hasta ir solo que te aseguramos no te aburrirás, es aquí donde entenderás aquello de que los españoles somos escandalosos… Pero te sorprenderás con una tímida sonrisa en lugar del ceño fruncido en cuanto no te des cuenta, Sevilla es lo que tiene, te hace sonreír, eso y las seguramente 4 cervezas que te habrás tomado sin darte cuenta.

3. Las deliciosas tapas

Sevilla

Capital gastronómica donde las haya… pero gastronomía de la asequible, que a nosotros ya nos interesa ya… la pela es la pela, déjate de estrellas Michelin, que haberlas haylas, y vete al bar más pequeño y apartado que encuentres en una de esas calles que parece que no lleven a ninguna parte. Uno de esos bares de nombre curioso, de toldo antiguo y sillas quebradas, y si puede ser uno de esos que te de hasta cosilla entrar, mejor. Ese donde tienen la pata de jamón a pie de barra del que van cortando poco a poco según necesitan para hacerte el montadito de jamón con salmorejo, sí sí, salmorejo, no pan con tomate, te chuparás los dedos…

4. El buen rollo que se respira en la calle

Mientras paseábamos por Sevilla, no podíamos dejar de sonreír, en serio! Y es que ves a todas las personas con las que te cruzas igual, ya sean turistas o autóctonos, mirada arriba (la Giralda es muy alta), boca abierta (de la propia inclinación de la cabeza, la verdad), y normalmente gotitas de sudor en la frente (a no ser que vayas en Navidad, vale admitido… estamos exagerando… nos gustan los tópicos, algún problema?), y el máximo (o mínimo, no me acuerdo) denominador común… asombro en la mirada y… “dientes, dientes!” una sonrisa de oreja a oreja! Pondrán algo en el aire o son las cuatro (bueno ahora ya seis) cervezas? Si es que para combatir el calor ya se sabe… Viva el buen rollo!

5. Las gitanas que te “regalan” romero

Si es que hasta casi estás tentado de aceptar el romerito que te ofrecen las chiquillas! Se te acercan con tan buena voluntad, te prometen tan buena fortuna, te piden hasta la mano… Menos mal que nosotros los catalanes, somos desconfiados por naturaleza, porque ya nos lo dijeron ya… si es que no es romero de verdad!! son hierbajos! te lo puedes creer?

6. El reflejo de los rayos del sol sobre el Guadalquivir

Sevilla Guadalquivir

Ay amigos… aquí es donde os daréis cuenta de lo que significa tener río en tu ciudad. El Guadalquivir, uno de los pocos ríos navegables del país. Y qué juego da para las famosas panorámicas de la ciudad! desde el puente de Triana, desde el de San Telmo, mirando hacia un lado o hacia el otro… Pero lo más, el reflejo de los rayos del sol sobre el río, ponte las gafas de sol, eso sí, que si no tienes los ojos sevillanos… esos oscuros y profundos, te parecerá que miras a un eclipse.

7. El olor a caballo en todo el casco antiguo

Como catalanes de pura cepa (sí hombre… esos que descendemos de andaluces y extremeños) personalmente donde esté un burro tirando del carruaje, que no se me ponga un caballo. Pero es que en Sevilla… en Sevilla la verdad que pegan más esos caballos andaluces, con sus melenas al viento y el perfume que luego dejan esos pequeños regalos en medio de las calles. Sin embargo, hemos de decir que preferimos una y mil veces los preciosos caballos mostrando sus dotes danzarinas, y más si es en libertad. Aunque no podemos negar que es una tradición que llena de imágenes bucólicas la ciudad.

8. El cielo azul, pero azul de verdad

Ey, que a lo mejor tuvimos suerte, pero se nos ocurren pocas ocasiones en las que hayamos disfrutado de una ciudad con un cielo tan bonito y con un color tan especial… jeje Y es que la arquitectura morisca junto con el color del cielo harán que te pierdas en la inmensidad de las alturas. Ahora ya sabéis porqué estuvimos mirando arriba todo el viaje, no?

Giralda Sevilla9. Pasarás más calor que Batman haciendo kebabs

Venir a Sevilla en cualquier época es apostar por el buen tiempo. Ya sé que puede parecer otro tópico, pero nuestra experiencia en noviembre fue de 30 grados para arriba, casualidad? Así que ojo con lo que metéis en la maleta… nosotros por suerte siempre llevamos capas. Sí nos han contado que como vayas a Sevilla en pleno verano, ya puedes llevar predisposición a salir sólo al amanecer o al atardecer…

10. El acento pegadizo

Tres días, tres días es el tiempo que pasamos en Sevilla, y ya se nos estaba pegando ese acento que es más cautivador que el argentino. Os cuento un secreto? El último día hasta empezaba a pensar en sevillano…