Puede que la bahía de Halong fuera el destino más esperado de Vietnam. De camino desde Hanoi, en nuestro transporte, hacia el crucero que iba a ser testigo de nuestras caras ante las dudas que se nos planteaban sobre si la mítica imagen que planeaba en nuestras cabezas dejaría por fin de existir sin cumplir las expectativas, o de si Halong Bay sólo tenía nombre de leyenda pero carecía de alma, intentábamos mantener la compostura, los nervios florecían ante lo que podía ser una de esas desilusiones que a veces nos han sorprendido cuando teníamos demasiadas ganas de conocer un lugar. No fue así.

Crucero por Halong Bay

Lo que ocurrió con Halong Bay fue que acrecentó la idílica imagen que teníamos de ella, leyenda, misterio y belleza se citan aquí para premiar con un festín a aquellos que, temerosos, nos acercamos con miedo de abrir los ojos, para descubrir que el miedo es tan solo una palabra que se desvanece en seguida cuando ante ti se encuentra uno de los paisajes más increíbles que has visto nunca. Pero vayamos por partes, queremos contaros todas las delicias que ofrece un lugar tan especial como este, a ritmo de crucero, como en el que tuvimos la oportunidad de embarcarnos, el Huong Hai Sealife Cruise.

segunda-1

Tras un pequeño “briefing” sobre seguridad, lo mismo que cuando embarcas en un avión, los salvavidas están aquí, las salidas de emergencia por allá, y todas esas cosas que bien va saber, podemos por fin ver nuestro camarote, donde pasaremos los próximos dos días. Abrimos la puerta y… zas! ¿Qué es lo que más nos impresiona? Las vistas que tenemos, el gran ventanal que nos permitirá cerrar los ojos con la última imagen de una bahía espectacular, abrirlos con la misma y, de paso, cerrar la boca que se nos ha abierto a los dos de la sorpresa. El barco tiene además una cubierta donde tomar cócteles, con su Happy Hour y todo, o simplemente observar el ritmo lento del barco, esta vez surcando un mar y no un río como veníamos acostumbrados y perderte en la inmensidad de las miles de islas e islotes que la caprichosa geología ha creado.

Lo primero que hacemos es comer, un gran bufet servido en el restaurante del crucero nos espera. Ya os hemos dicho cuánto nos ha gustado la cocina vietnamita y aquí sigue siendo igual, la comida es increíble, al igual que las vistas mientras llegamos hacia nuestra primera parada, la llamada “Surprising Cave” o Hang Sung Sot. Vietnam se caracteriza por albergar muchas cuevas, ésta es una de las más grandes de toda la bahía de Halong. Si el interior es sorprendente, ya que encontramos muchas formas curiosas que las estalactitas y estalagmitas han formado, el exterior lo es aún más, y sin duda la famosa imagen que uno tiene cuando piensa en Halong está tomada desde lo alto de esta cueva, donde se encuentra su entrada. Aprovechamos también para visitar la isla Ti Top, donde nos tomamos un baño en este agua de color esmeralda mientras otros se deciden por la parte de arriba y vislumbran una vez más el impresionante panorama.

De vuelta en nuestro barco nos espera una de las mejores cenas que hemos podido saborear durante todo el viaje, no sólo por Vietnam, sino desde que salimos de casa allá en el mes de Enero. No dejamos de soltar ruiditos de vez en cuando tales como “mmmm…” “ohhh…”, no, no penséis mal, todo se debe al delicado sabor de estos platos, desde gambas, a pescado y otras delicias que aparte de estar riquísimas, están presentadas de una manera impecable. El primer día se ha pasado volando, ahora sólo nos queda relajarnos y disfrutar del dulce balanceo que el barco tiene el gusto de ofrecernos, y así esta noche dormimos en el mar que una vez fue hogar de un dragón que la leyenda ha mitificado como el creador de esta bahía.

Y soñamos con la leyenda que nos han contado, que fue un dragón quien formó las islas de la bahía, “Halong” literalmente significa en Vietnamita “El Dragón que desciende del mar”, éste al sumergirse en el mar, con un golpe de su cola inundó las montañas hasta dejar solamente los picos a la vista. Aunque existe otra versión, más bonita y simbólica si cabe que dice así “Durante los inicios del país, varias invasiones tuvieron lugar desde el mar, así que el Emperador de Jade envió a la Madre dragón y a sus hijos descender a la tierra para ayudar a defender el país.

Durante la batalla esta mítica familia apareció de repente e incineró a sus enemigos con fuego divino y esmeraldas gigantes. Estas piedras preciosas que surgieron de la boca del dragón se repartieron por todo el campo de batalla formando un muro de defensa que a lo largo de los años dio paso a las mágicas formas que componen este paisaje. Pero lo más curioso es que tras la batalla, los dragones no quisieron marcharse y se quedaron en forma humana para ayudar a los vietnamitas a alimentar y expandir el país.”

ultima-1

A la mañana siguiente, y tras un impecable desayuno, nos marchamos de nuevo a visitar otro de los lugares que los dragones nos regalaron, la Laguna de la cueva Luon a bordo de una barca tradicional. No dejamos de mirar a todos lados, las formaciones cársticas nos rodean, el agua color esmeralda quiere que nuestro reflejo se quede impreso en ella para siempre, y el cielo azul no se arrepiente de haber mandado un día a sus amados dragones, ya que cada día cuando mira hacia abajo puede maravillarse con la obra que sus hijos crearon.

Así nos despedimos de Halong, en la cubierta de nuestro barco, soñando despiertos en leyendas y misterios, deseando que de algún modo, sean ciertas.

Seguros IATI