Porque nos gustan los ríos, hoy nos encontramos en Hué, la que fue capital del país hasta 1945; esta antigua ciudad imperial, bañada por el llamado Río del Perfume dado que se cultivaban plantas aromáticas en él y bautizado así por los franceses, y fortificada con su antiguo recinto imperial es una bonita ciudad en el centro del país, donde hacer una parada para conocer un poco mejor el pasado de Vietnam a través de sus numerosos monumentos en la ciudad y a sus afueras.

Qué ver en Hue

Lo primero que observamos es un largo puente que nos lleva directos a la ciudadela, cuya muralla se mantiene intacta al paso del tiempo, al atravesar una de sus magníficas puertas entramos en otra época, directos a la dinastía Nguyen. Las piedras suelen contar historias si acercas tu oído, y en este caso nos cuentan cómo en 1933 todo el conjunto monumental de Hué fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Paseamos por la ciudadela y no podemos más que admitir que este tipo de “paisajes” nos encantan, más si los mezclas con una tormenta rápida que te permite disfrutar de la animada vida de los conductores de tuk-tuk y viandantes de los alrededores.

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El Mausoleo de Tu Duc

Sin embargo Hué no es sólo esto, esconde aún tesoros mayores a orillas del río, hoy contamos con un tour organizado por Asiática Viajes que nos llevará a una zona más alejada de los masificados lugares habituales, aunque por supuesto realizaremos una visita ineludible al importante Mausoleo de Tu Duc, una de las más bonitas construcciones de la arquitectura real de la dinastía Nguyen. Seguramente cuando viajéis a Vietnam no dejaréis de oír que todo el mundo se apellida Nguyen, ahora ya sabéis dónde se encuentra el origen, en Hué.

La Tumba del emperador Tu Duc es la mejor preservada de todas las tumbas de la dinastía Nguyen, localizada en un bosque de pinos, y con más de 50 construcciones en su interior es un buen lugar para que vuestro guía os explique la historia de los Nguyen y algunas curiosidades, como porqué Tu Duc, el último de sus emperadores que gobernó con independencia, fue considerado por su pueblo como un traidor, parece ser que le culpan de que bajo su mandato su país pasara a estar bajo protectorado francés.

En bici por Vietnam

Pero el plato fuerte de la jornada está en el encantador pueblo de Thuy Bieu, donde nos espera un tour en bici por la zona, una clase de cocina con degustación incluída, un masaje de pies con hierbas medicinales, y un paseo en barco hasta la Pagoda del Cielo, o Thien Mu. Escoltados por nuestro guía nos vamos primero a curiosear por el mercado Dong Ba, una de las mejores maneras de aprender sobre los productos e ingredientes que usan para cocinar, ya que luego tendremos la oportunidad de demostrar cómo se nos da a nosotros el arte culinario. Cuando llegamos por fin a Thuy Bieu hay unas bicis preparadas para nosotros, vamos a explorar el pequeño y tranquilo pueblo mientras hacemos tiempo para que se abra nuestro apetito.

Durante este recorrido no sólo nos regocijamos la vista con los espectaculares caminos, sino que también aprendemos cómo es la vida aquí, vamos parando en casas de gente artesana que se dedica a diferentes menesteres, así podemos ver cómo fabrican el incienso en una, cómo construyen casas de papel en otra -usadas para ofrecerlas luego a sus ancentros- o cómo destilan el vino de arroz en otra, totalmente artesano, totalmente manual, y totalmente alcohólico, un sólo vaso de estos puede acabar con tus reflejos para tomar la bici de regreso… así que ojito!

Gastronomía vietnamita

Cuando llegamos al que será nuestro centro de aprendizaje culinario, el Restaurante de Thuy Bieu, nuestra profesora nos espera, y aprendemos, o por lo menos lo intentamos, a preparar tres deliciosos platos vietnamitas: Los archiconocidos rollitos de primavera, la crepe de Hué y algo que va a cambiar por completo nuestros gustos culinarios y que no nos imaginábamos, una mezcla de higos, cerdo y gambas fritos servidos en un delicioso pan crujiente. Estamos atentos a las lecciones, con ella no nos sale nada mal, veremos qué ocurre cuando volvamos a casa y lo intentemos nosotros solos… La degustación es todo un éxito, nos quedamos con la cocina vietnamita, bastante desconocida para nosotros antes de venir aquí, pero todo un descubrimiento que nos seguirá acompañando todos los días que nos quedan por el país.

Pagoda Thien Mu en el río del perfume

Por último, tomamos un barco para realizar un pequeño crucero por el Río del Olor (es así como en realidad lo llamaban los vietnamitas) mientras regresamos a Hué, pero antes una última parada. La Pagoda Thien Mu se encuentra justo a la orilla del río, desembarcamos con la promesa de volver al bote en unos minutos, bien podríamos habernos quedado allí, un lugar perfecto para relajarse, evadirse y disfrutar de sus maravillosos bonsai, entre otras cosas.

Hué nos ha recordado la grandiosidad de este país, que fue imperio, que fue grande, y que sufrió en repetidas ocasiones el acoso de otras potencias que viendo los recursos y posición estratégica de Vietnam quisieron mantenerlo bajo su dominio. Tardarían más o menos tiempo, pero al final, como siguen demostrándonos los vietnamitas, su momento llegó, el momento de convertirse en el país fuerte y orgulloso que es hoy en día.

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