La antigua Ceylon es conocida por su te, las tierras altas, en el centro del país, es donde se cultiva sus hierbas más preciadas, y las más caras también. Sin embargo nosotros, grandes apasionados del café, estábamos mucho más interesados en sus paisajes, concretamente en el trayecto escénico en tren que recorre las tierras altas de Sri Lanka.

Fin del itinerario por la costa

Pero antes de emprender camino hacia esas tierras algo más fresquitas, quisimos disfrutar de nuestro último día de playa en un lugar que bien merece la pena mostraros, en Sanji The Seaside Cabanas estaréis a un paso de una de las playas más vírgenes y salvajes de la costa sur de la isla. La estampa es idílica, y relajarse aquí un par de días será el perfecto broche final a vuestro itinerario por la costa. Los bungalows son muy amplios y el baño exterior os dejará una sensación de libertad al tomaros vuestra ducha diaria en consonancia con la naturaleza, luego podréis disfrutar de una cena tradicional excelente antes de dormir bajo el sonido tranquilizador del mar. Para acceder a este maravilloso lugar simplemente llegar hasta Tangalle y desde allí tomad un bus o tuk tuk hasta Rekawa, el paisaje de la zona además os encantará.

Trayecto en tren por Sri Lanka

Para recorrer las tierras altas de Sri Lanka, lo mejor es que lo hagáis en el mítico trayecto en tren por Sri Lanka, el paisaje que mil y una veces habréis visto. Este trayecto es uno de los más recomendables para viajar en tren (Ella-Nuwara Eliya o viceversa), un pasaje en segunda clase en más que suficiente, y mucho más económico, para disfrutar de las vistas idílicas desde tu ventana o desde una de las puertas de entrada a los vagones.

Os transportaréis a principios del Siglo XX, cuando un viaje en tren era una de las maneras más lujosas de atravesar la jungla. El verde del paisaje se mezcla con los colores vivos de la vestimenta de los locales, mientras sacan su cabeza por la ventana y te regalan un saludo. Algo imprescindible en tu viaje por Sri Lanka.

Viaje en Tren Sri Lanka

Ella

Desde la costa (Tangalle) nos embarcamos en un viaje de 6 horas en autobús local hasta Ella, uno de los puntos más altos de Sri Lanka, aquí ya notaréis el cambio de temperatura. En nuestro caso, también comenzó la lluvia que nos acompañaría parte de nuestro viaje por el país, y es que fuimos en Octubre cuando el monzón está activo aún. De todos modos no fue un problema, ya que de vez en cuando te da un respiro y te permite disfrutar de la belleza de esta zona montañosa. Podéis descansar en Freedom Guest Inn, un lugar muy acogedor en Ella, a tan sólo 10 minutos de la estación de tren y donde comenzaba nuestro viaje en el medio más romántico de automoción.

Nuwara Eliya

Visita a una fábrica de te

Una vez en Nuwara Eliya puedes realizar un sinfín de actividades, nosotros optamos por visitar una fábrica de te, ya que no sabíamos nada de este producto tan valorado en esta zona. Nos quedamos maravillados por la complejidad de la fabricación del te, después de que las “Mujeres del Te” lo recolectan, el proceso comienza en estas fábricas que parecen sacadas de la era de la revolución industrial, y aunque rudimentario, el proceso funciona aun y da de comer a muchísimas familias, mucho mejor sin duda que una moderna fábrica en la que todo está automatizado.

Alojamiento en Nuwara Eliya

Aquí tuvimos la suerte de experimentar la convivencia con una familia local que regenta un bonito hotel, o homestay, el Nidwalden Resort. El matrimonio que nos acogió nos hizo sentir literalmente en su casa, pudimos conversar con ellos sobre la vida en Sri Lanka, sobre la situación de su familia, sus hijas están estudiando en Colombo y tienen previsto que sigan sus estudios en Australia. Lo que pudimos constatar es que aquí se toman muy en serio la educación de los hijos, algo que sin duda se reflejará en el futuro inminente de este país que está creciendo cada día más. Algo que nos impresionó sobremanera… qué buena es la comida cingalesa, qué buena es la comida casera, y qué pena nos dio marcharnos de nuestra casa durante 3 días en Nuwara Eliya.

Kandy

Nos ponemos en marcha de nuevo, esta vez con destino a Kandy, la última frontera antes de dejar atrás estas tierras de clima suave y de gente asombrosa. Una vez más, cogemos el tren y tras 4 horas ya nos encontramos en la segunda ciudad más grande del país, Kandy. Nos damos cuenta que aquí ya no hace tanto frío, que el caos del tráfico ha vuelto a nuestras vidas, esta es ya una ciudad propiamente dicha, aunque la visita al lago principal hará que te olvides del frenético ajetreo que trae consigo una ciudad tan grande.

No te asustes si encuentras tomando el sol plácidamente a grandes lagartos que te recordarán a sus parientes de la isla indonesia de Komodo, ellos posan para ti y casi hasta te entran ganas de ir a acariciarlos. En Kandy la oferta hotelera es abrumadora, pero os recomendamos volver a sentir lo que es alojarse en un hostel, de los buenos, de aquellos que tienen toda la información para ti, de aquellos que tienen una cocina para que cocines esa pasta que hace tiempo que no pruebas, el Kandy City Hostel es tu opción.

Seguros IATI