Tomemos de partida que Myanmar es bastante desconocido… así que no has oído hablar de Bagan. No te preocupes, nosotros tampoco hasta que llegamos a esta tierra. La mayor pregunta que nos hicimos fue “¿Cómo puede haberse pasado por alto un lugar como este?” Bagan, puede que uno de los mayores complejos de templos de todo el mundo, algunos lo llaman el mini Angkor Wat, perderte por entre sus más de cuatro mil templos, encumbrar alguno para obtener la panorámica de un lugar imposible, un desierto punteado con miles de estupas del color de la arena y de cientos de años de antigüedad, descubrir a los artistas lugareños, que venden sus pequeñas artesanías de bambú, o sus pinturas hechas con la arena del río, son cosas que simplemente no deberían quedar en el anonimato.

Por eso nos llevamos una hermosa lección de nuestro paso por Bagan, el descubrimiento de la ignorancia del occidental. Imaginad cuántos lugares como éste debe haber esparcidos por todo el mundo, que sólo un puñado de personas conocen. A veces nos da la sensación de que lo único que hacemos es ir a donde los demás, a Angkor Wat hay que ir, a la Isla de Pascua hay que ir, a Egipto hay que ir, a Machu Picchu hay que ir… y podríamos continuar con la lista hasta mañana. Y estamos de acuerdo, a todos esos lugares uno tiene que ir, entendámonos… el viajero, al que le gusta conocer los lugares, que no tienes porqué ser tú, aunque si has llegado hasta aquí probablemente encajes en nuestra descripción.

Pero como íbamos diciendo, si te gusta viajar no puedes obviar ciertos lugares mágicos, míticos, que te permiten saborear un resquicio de orgullo personal, de culminación de algo que no sabes cómo se llama, tal vez tus antepasados fueron exploradores, ¿quién sabe? El tema es el siguiente ¿no habéis querido nunca saborear ese lugar soñado vosotros solos? Pues en Bagan podéis hacerlo… Digamos que es el trozo de chocolate que se quedó olvidado en el molde del pastel, y aquél que lo descubre, a menudo al que le toca limpiar, es el que disfruta de ese último trozo con total tranquilidad, el que disfruta de la soledad al poder degustar cada matiz, o simplemente recrearse con su sabor.

Lo mismo pasa en Bagan, tal vez exageremos un poquitín… nos habéis pillado, pero comparado con todos los otros lugares que hemos mencionado, en realidad es como si estuvieras solo, y en alguno de los templos menores, que son igual de espectaculares, se convierte en realidad, y tal vez, sólo durante un segundo, llegues a pensar que fuiste el primero en descubrir ese mágico lugar.

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