28 de Mayo de 2014, posamos nuestros pies por vez primera en la antigua Birmania. Nuestro visado es chequeado por una chica con colorete amarillo, primer impacto. Al recibir nuestra mochila, vemos que la han abierto, segundo impacto. Al reclamar a un chico de seguridad que no queremos saber nada de si hay algo raro en ella, su amabilidad nos pilla por sorpresa, tercer impacto…

Podemos hacernos una idea de qué va a ir este país, de impactos. Viajar… ¿no lo hacemos acaso para maravillarnos, deleitarnos, aprender, sorprendernos, y recibir impactos? Pues Myanmar, Birmania o como quieras llamarlo, es un lugar perfecto para viajar.

Qué ver en Yangon 

Yangon, la “no capital” pero la “sí capital” es un nido de caos, polución, gente por todas partes, bochorno y… no mucho más, aunque te contamos qué ver en Yangon. No es el mejor puerto de entrada para un país que nada tiene que ver con esta ciudad, puede que la gente sí, pero una milésima parte de lo que encontrarás saliendo de las ciudades. Eso sí, pasamos unos días de lujo con dos estadounidenses afincados en la también llamada Rangún (sí, se pasan todo el tiempo cambiando nombres, porqué?!), puede que la amabilidad simplemente se contagie o puede que simplemente las personas amables se sientan atraídas por los lugares que emanan esta actitud. Tuvimos grandes charlas, nos sentimos mimados, comimos de vicio, y dormimos aún mejor, gracias a vosotros!

Shewadon Pagoda en Yangon

la Shwedagon Pagoda

La estupa más famosa de Myanmar, la Shwedagon Pagoda, alcanza los 113 metros de altura, y es sin duda impresionante observarla. Aunque nosotros no llegamos a entrar en el interior, los 8 dólares que nos pedían nos parecían demasiado, más tarde descubriríamos que los precios aquí iban a impactarnos también. Y es que si algo hemos aprendido durante este viaje es a reprimirnos, y desde luego a bajar el nivel adquisitivo a niveles insospechados. Estando uno de vacaciones puede permitirse pagar esta entrada con la gorra, pero cuando te limitas un presupuesto diario, hay que sopesar muy bien en qué gastas tus monedas… y visitar un templo por dentro no estaba entre nuestras prioridades. De hecho, en Myanmar puedes encontrar muchos otros gratuitos.

La Shwedagon Pagoda está situada en la colina Singuttara, nosotros fuimos andando desde nuestra casa de acogida porque no se encontraba muy lejos, y luego nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, donde los olores, colores y rasgos de la gente nos recordaron a India, luego caímos en la cuenta que son vecinos… el sur de Myanmar estaba repleto de un caos que no nos gustó mucho, aunque la noche es distinta, puede que porque el calor ha mitigado algo, puede que por la compañía y puede que también influyera el cambio en nuestra dieta, por fin pudimos comer cerdo… y ya hacía 6 semanas, en Malasia es raro encontrarlo. Y aquí encontramos por primera vez los famosos bichitos fritos que algún día estaremos preparados para ingerir, algún día… algún lejano día…

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