Toda vuelta al mundo que se precie necesita unos días de descanso en un lugar paradisíaco… En nuestro caso, los astros se congregaron para hacer posible que esos preciados días de descanso, de romper con la rutina del estrés que conlleva un gran viaje, se diera en Maldivas. Sin embargo, antes de irnos de cabeza al paraíso tuvimos que sopesar si nuestro presupuesto podría sobrellevar una parada en un lugar tan exclusivo, la respuesta de las estrellas fue que sí, que un viaje lowcost a Maldivas es posible.

A continuación os contamos cómo es posible viajar a este rincón, que el planeta creó con tanto esmero para que la palabra paraíso tuviera un significado, y no hipotecar vuestros ahorros, básicamente escogiendo alojarte en una guesthouse en lugar de en un resort.

Billete de avión a Maldivas

En este punto nuestra visión es completamente distinta, ya que volamos desde Sri Lanka con la compañía aérea Southern China, algo que desde España es poco factible. Sin embargo, cada vez más salen ofertas sobretodo en temporada baja, si evitáis los picos de verano y navidades podréis encontrar verdaderos chollos. Otra posibilidad es encontrar un vuelo asequible a India o Sri Lanka y volar desde allí, que os resultará mucho más económico.

Visado para Maldivas

No es necesario, pero debéis llevar impresos tanto el billete de regreso (o salida del país) como la reserva de vuestro hotel, no sólo de la primera noche, sino de toda la estancia. Se ponen muy quisquillosos, así que no dejéis ni un cabo suelto.

Dónde dormir en Maldivas

Este es el punto más importante, el que marcará la diferencia entre unas vacaciones exclusivas, económicamente hablando, o unas vacaciones asequibles para todos los bolsillos. Nuestra recomendación es que elijáis una Guesthouse en lugar de un Resort; todos hemos soñado alguna vez con tener una habitación que flote en medio del océano Índico, con tu propia piscina y acceso directo al mar…

Sin embargo, no todos tenemos la fortuna de poder permitírnoslo, ¿verdad? Para que os sea más fácil dar el paso, os vamos a explicar cuáles son las diferencias, y así podréis ver que en realidad, si apartamos de nuestra cabeza la idea romántica que todos tenemos de esas villas exclusivas, veréis que una Guesthouse puede ofrecerte el mismo confort que un Resort, y por una cuantía asombrosamente más baja.

comparativa guestouse con resort

Si llegáis a Hulhumalé (la isla donde se encuentra el aeropuerto) tarde podéis alojaros en ella, nosotros lo hicimos en Airport Beach Hotel, con unas vistas que, a la mañana siguiente, ¡os dejarán impresionados!

Nuestra experiencia en una Guesthouse en Maldivas

Ubicada en la isla Diffushi, a unos 40 Km. de Malé, y 3 horas en ferry, esta Guesthouse “Bibee Maldives” en la que nosotros nos alojamos fue todo un acierto. El trayecto en ferry nos costó 1$ a cada uno, aunque si prefieres usar una lancha rápida también disponen de este servicio. Para reservar vuestra estancia contaréis con alguien siempre dispuesto a ayudaros a resolver todas las dudas que os surjan vía e-mail, y guiaros en los detalles del transporte hacia su Guesthouse.

playa en maldivas

Una vez llegamos a la isla, allí nos esperaban, para llevarnos directamente a nuestra habitación, a 5 minutos del muelle. La isla no es muy grande, pero la playa no tiene nada que envidiar a cualquiera de las que hayáis podido ver fotografiadas en las revistas o páginas web. Lo mejor es que Bibee Maldives está justo en frente de esta playa, ¡todo un lujo a nuestro alcance!

La playa está equipada con hamacas, sombrillas y hasta un kayak que podréis utilizar, todo ello para que estemos la mar de cómodos mientras nos relajamos al sol. Además en esta playa en concreto es posible llevar bikini, cosa que en otras islas locales está prohibido, sólo tenéis que utilizar el sentido común y taparos en caso de que algún local se acerque, que suelen hacerlo a la hora de la puesta de sol.

Los empleados os tratarán fenomenal, siempre dispuestos a ayudarnos, se nota que su máximo interés es que disfrutemos de nuestras vacaciones y que no nos falte de nada, al ser una Guesthouse pequeña el trato es mucho más personalizado, algo que siempre se agradece. Ellos os explicarán las diversas actividades que podéis realizar allí, en nuestro caso, y dado que sólo íbamos a estar 3 días completos, dedicamos dos días a actividades y uno a la pura contemplación.

Las excursiones que nosotros realizamos fueron estas dos

Excursión a una “Sandbank”

Un espacio de arena blanca en medio del océano que se crea con las mareas. A cierta hora del día, dependerá de las mareas como es lógico, os recogerán y os llevarán en lancha rápida a una de las muchas sandbanks, montarán allí una sombrilla con un par de sillas, depende de los que seáis, aunque siempre son excursiones privadas, las bebidas que hayáis pedido y os dejarán allí completamente solos durante un par de horas.

La sensación es increíble, porque estás literalmente en medio del mar, aunque te dará la sensación de que podrías caminar hasta la siguiente sandbank, porque parece que esté cerca… El blanco de la arena se mezcla con el azul claro del agua y llega un momento que no puedes definir qué es mar y qué es cielo, estás allí y sientes que podrías ser un náufrago que ha llegado allí por casualidad, sólo que eres uno con fecha de caducidad porque conoces tu hora de salida, algo que te tranquiliza cuando comienzas a percibir que la sandbank va empequeñeciéndose porque la marea la vuelve a cubrir con la promesa de dejarle ver la luz del sol al día siguiente.

Snorkel en Maldivas

No puedes irte de Maldivas sin ver Maldivas, y es que no todo son playas, es casi más importante lo que hay bajo el mar, como decía aquella canción, que sobre el mismo. Con una amplia variedad de vida marina y un gran número de arrecifes de coral, el espectáculo que nos ofrece el mundo submarino aquí, es excelente. Tendréis hasta la posibilidad de ver mantas, algo que nosotros tuvimos la fortuna de contemplar, aunque no fue haciendo snorkel, fue yendo hacia la sandbank, de repente apareció tan rápido como desapareció bajo el agua, dándonos la oportunidad de inmortalizarla con una única foto tomada con mucha rapidez, así que… estad atentos, cualquier cosa puede aparecer de repente y no querréis perder la oportunidad de llevaros esa imagen para vuestro recuerdo.

Siempre recordaremos Maldivas como aquél paraíso en el que desconectamos de nuestra vuelta al mundo, porque viajar durante un largo período de tiempo es tan gratificante como exigente, exactamente en la misma dosis. No dejéis pasar la oportunidad de viajar a este rincón de atolones creados por las fuerzas mágicas de los volcanes hace miles de años, de ver con vuestros ojos un azul tan intenso que hará que os replanteéis el Pantone, de relajaros al son de las suaves olas que recoge el interior del atolón y que os protege en ese círculo que desde el cielo veréis y con la boca abierta exclamaréis “Pero… yo he estado ahí?”

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