¿A qué te suena Sabah? A mí me suena a pasado, a leyenda, a misterio, a excentricidad, a épocas doradas, pero todo eso amigos míos no os suena del Sabah de Borneo… La reina de Sabah perteneció a otra lejana tierra, pero esa será otra historia. El Sabah de Borneo quiere decir “amanecer” en árabe, aunque para los malayos es más acertado “negeiri di bawah bayu”, es decir, la tierra de los vientos.

Cómo es Sabah en Borneo

Sabah nos dio una dosis de aventura olvidada tras tantos saltos insulares, y aunque Borneo es una isla, la tercera más grande del mundo, no es una isla cualquiera. Es un lugar único en el planeta, una especie de horno tropical que ha dado lugar a un sinfín de especies endémicas, es decir animales que sólo podemos encontrar aquí. Entre ellos, los más famosos, el orangután rojo, el mono narigudo, el elefante pigmeo, y un sinfín de aves y reptiles.

Comenzamos en la capital, KK o Kota Kinabalu, una ciudad moderna, curiosa y sorprendente, pero una ciudad al fin y al cabo, no es lo que venimos buscando a este rincón del mundo de difícil acceso. Nuestra motivación para hacer malabarismos con nuestro presupuesto era la naturaleza, así que como sólo tenemos una semana, nos ponemos manos a la obra y buscamos  el modo de echar un vistazo a esos animales con los que tenemos que darnos cita durante estos días o perderemos la posibilidad para siempre.

Niebla en el río

Niebla en el río

De Safari en Borneo

El río Kinabatangan es la respuesta a nuestras plegarias, con más de 500 Km. de recorrido éste es el segundo río de Borneo, y un gran hábitat para mucha de la fauna autóctona de la isla. No nos lo pensamos y tomamos un bus con destino a Sandakan, para parar a mitad de camino, donde nos recogerán del Nature Lodge Kinabatangan, nuestro hogar durante los próximos 3 días, y donde planeamos ver tantos animales como nos sea posible! Esto nos recuerda a nuestros viajes por África, adrenalina, emoción, ilusión… porque nos encantan los animales!!

Nos alojamos en una especie de cabaña, el alojamiento más barato ya que en teoría es un dormitorio compartido, pero estamos de suerte… no hay nadie más, así que se convierte en una habitación privada. El paquete que ofrece este lodge es muy completo y competitivo, os lo recomendamos, consta de 2 noches y 3 días e incluye toda la comida, cuatro safaris en barca por el río y tres safaris por la jungla, dos de ellos nocturnos.

Safari en barca por el río Kinabatangan

Las sensaciones son buenas, ya con el primer safari podemos observar de muy cerca a los famosos monos narigudos, o proboscis para ser más científicos, creo que es el mono más raro que he visto nunca, es feo y regordete pero desde luego es muy curioso, alcanzamos también a ver cómo un orangután salvaje se desvanece… es tan difícil verlos en libertad que esto es casi un milagro; pero aparte de observar la vida en el río que no cesa durante las horas cercanas al atardecer y al amanecer, uno puede disfrutar de la belleza del paisaje, de la tranquilidad que se respira en este rincón tan apartado del mundo, de ser testigo del vuelo repentino de los pájaros que se acercan tanto a la barca que casi puedes tocarlos, y es que aquí todo es tranquilo, los monos, los pájaros, los cocodrilos, y nosotros… que cada día vamos aprendiendo a vivir con un ritmo distinto.

Safari nocturno en la jungla de Borneo

El siguiente plato fuerte de la jornada es el paseo nocturno por las inmediaciones de nuestro lodge. Inmediaciones que se pueden traducir como espesa jungla llena de vida, no os penséis que es un jardín. Lo primero que hace el guía es darte una serie de instrucciones de seguridad, la primera:

No toquéis una rama, hoja u árbol sin mirar primero que no haya una serpiente. Perfecto. Tras respirar varias veces y pensar seriamente si pasar del paseo, decido que lo voy a hacer, al fin y al cabo todo el mundo lo hace, y ya va siendo hora de superar miedos absurdos, o por lo menos… intentar vivir con ellos.

Así que todo va bien, hasta que descubrimos que entre los huéspedes y caminantes, se encuentra un francés experto en serpientes que viaja con un gancho especial para poder capturarlas… no me lo puedo creer! Y efectivamente, encontramos una, inofensiva y pequeña, pero serpiente. Al día siguiente en el barco, vislumbramos algunas más en los árboles, con la consiguiente captura de una de ellas, esta sí que es venenosa. Gracias amigo francés…

Jungla

Jungla

El día que se nos pegaron sanguijuelas en la piel

Nuestra estancia en el río nos ha dejado exhaustos, cada día uno se despierta antes del amanecer, para poder disfrutar de él y del comienzo del día de la fauna, los trekkings por la jungla húmeda y sofocante también tienen un alto precio, sobre todo cuando al volver al lodge para pegarte una merecida ducha, descubres que tienes sanguijuelas pegadas a tu piel, absorbiendo parte de tu sangre… no es un gran problema, les echas un poco de repelente de mosquito y se sueltan ellas solitas, pero sí que es un poco “asquerosete”, luego debes vigilar que la hemorragia se detenga, suele tardar un par de horas, pero es un mordisco tan pequeño que no es nada grave. Y ya puedes decir que te mordieron las sanguijuelas, una experiencia más. Y ya va siendo hora de que abandonemos nuestra cabaña de la jungla, otro momento cumbre de nuestro viaje está esperándonos, el día en que vimos al hombre del bosque… es decir, al orangután.

Visita al Centro de orangutanes en Sepilok

El centro de orangutanes Sepilok es en realidad una reserva para esta criatura en peligro de extinción, en él cuidan de los huérfanos hasta que pueden reintroducirlos en el bosque. En algunos casos es complicado, ya que este ser necesita aprenderlo todo de pequeño, justo igual que un bebé humano, así que sin una madre que le enseñe a cómo colgarse de los árboles, cómo hacerse un nido cada noche en un lugar distinto para evitar a los depredadores y cómo conseguir comida, entre otros, puede llegar a tardar entre 5 y 10 años en convertirse en un orangután libre por completo.

Sin embargo, con todas las plantaciones de aceite de palma que están deforestando poco a poco la Borneo malaya, los orangutanes que ya dieron ese paso siguen volviendo cada día a por sus provisiones de comida, el momento perfecto para que las hordas de turistas, entre los que nos incluimos, aprovechen para observar de cerca el comportamiento de este ser que tanto se parece a nosotros, casi un 97% de coincidencia en nuestro ADN.

Es curiosa la fascinación que sentimos, como seres humanos, por aquellos otros seres en los que encontramos semejanzas con nuestros ancestros. Donde atisbamos comportamientos humanos, la manera de comer, la manera de cuidar de los suyos, cómo una madre acuna a su bebé y cómo lo daría todo por él, cómo un joven orangután intenta saber más que el cuidador, cual adolescente con sus adultos, o cómo son capaces de mirarte a los ojos, y transmitir.

Si vas a Borneo no puedes obviar que, entre los árboles, habita un hombre de los bosques que no es animal pero tampoco humano.

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