Y aquí estamos, en Malasia, un destino que ni nos habíamos planteado, por no saber no sabía ni que la isla de Borneo pertenecía a este país… qué poco conocida es Malasia, destacan mucho más sus vecinos del norte, pero no tiene nada que envidiarles. Las playas de Tailandia son, tal vez, las más conocidas, aún no hemos llegado pero si son mejores que las de aquí, vamos a pisar el paraíso literalmente. En este post os vamos a contar nuestro viaje por la costa este de Malasia.

Islas en Malasia

Cuando volvimos de Singapur a Malasia, cruzamos por la gran ciudad de Johor Baru, aunque no nos quedamos más que para que nos volvieran a dejar entrar en el lado malayo de esta península. Así que nos fuimos directamente a Mersing, punto de partida a Palau Tioman, una isla muy frecuentada por los locales, ya que se encuentra relativamente cerca de Kuala Lumpur y de Singapur. ¿Qué hay en Mersing? Nada… ¿Por qué nos quedamos 3 días en total? Ni idea… bueno, sí, por conveniencia, estas cosas pasan.

Panuba Bay Hotel

Panuba Bay Hotel

La Isla de Tioman

Pero vamos al lío, ¿cómo es Tioman? Si vas a Panuba Bay, el lugar más aburrido del planeta… ejem, quiero decir, un lugar donde no hacer nada más que tumbarte al sol, nadar o hacer snorkel… si es lo que buscas te encantará, nosotros aprovechamos para descansar y ver una temporada completa de la serie de TV Dexter, sí, sí… puede parecer absurdo que dediquemos parte de nuestro tiempo dando la vuelta al mundo para ver la tele, dicho así queda fatal, la verdad! Pero creednos, a veces necesitamos un poco de vida normal!!

Alojamiento en Tioman

Aunque en sí la isla es muy bonita, depende mucho de la ubicación hotelera que escojas, en nuestro caso, Panuba Bay, con un único hotel y restaurante. Es cierto que puedes adentrarte en la selva y descubrir lugares escondidos y solitarios, pero eso de perdernos en la jungla no entra en nuestros planes, aunque si sois de los que amáis los paseos entre maleza y acertáis siempre en una encrucijada de caminos, este lugar no os decepcionará. En Ferry desde Mersing tardaréis unas 3 horas.

Puesta de huevos de tortugas marinas

De vuelta a la península, y tras hacer noche en Mersing de nuevo, esto es como la película de “Atrapado en el tiempo”, cogemos un bus hacia Cherating, una vez más… ¿Por qué Cherating, qué hay en Cherating? Esta vez sí que tenemos respuesta! Tortugas marinas! Y qué lugar! Éste sí que nos encantó. Cuando bajas del autobús, sólo encuentras una carretera polvorienta al lado de un río, que no augura nada bueno, sin embargo, cuando te adentras por un caminito que no parece que lleve a ninguna parte, aparece de la nada un lugar anclado en el tiempo, casi no hay turistas, algunos desperdigados nada más… pero el ambiente que desprende este lugar… es mágico.

En seguida nos informamos del plato estrella que estamos buscando, ser testigos de la puesta de huevos de las tortugas marinas en la playa, nos han dicho que este es el mejor lugar en Malasia, y uno de los mejores del mundo para observar este milagro de la naturaleza, así que contratamos en una pequeña agencia un tour, nada caro, unos 8 Euros. Nos recogen, nos llevan hasta la playa de la puesta, y un Ranger nos espera para llevarnos a lo que será una experiencia de esas únicas que nos llevaremos para siempre con nosotros.

Coincidencia curiosa, todo esto sucede el Día de la Madre, un gran tributo a las nuestras, que aunque en la distancia, de algún modo están presentes en este milagro. Aunque no es un parto a los que estamos acostumbrados, resulta que el misticismo y el trance son muy similares. Ver caer los huevos uno a uno, hasta 98, ver cómo la tortuga prepara el hueco donde se criarán los pequeñines, cómo los cubre de arena, y ver, por fin, cómo abandona el nido tras haber cumplido su papel y desaparece tras un largo camino en las oscuras aguas del mar… fue algo único y especial, de esas cosas que te hacen sentir conexión con la naturaleza, con el mundo animal, y comprender lo sabio que es.

Pero, aún falta el plato fuerte, liberar a unos bebés tortuga a la orilla, desde donde escribirán su historia, ¿sobrevivirá el pequeñín que liberamos nosotros? ¿Regresará dentro de 30 años a la misma playa para cumplir con su misión, tal y como hizo su madre? Eso nunca lo sabremos, pero nos gusta creer que sí, que le dimos fuerzas para lidiar con todos los peligros a los que estos bebés deben enfrentarse, y no son pocos.

Seguros IATI