Cuando uno se imagina Tokio piensa en luces, rascacielos, electrónica, dibujos de Anime, gente disfrazada, y millones de personas. Y uno no se equivoca, pues Tokyo es eso, pero multiplicado por diez. En nuestro caso llegábamos allí tras más de 4 meses dando vueltas por el gran sudeste asiático, así que el contraste fue algo gigantesco. Del caos y la “suciedad” de las calles de Laos, Camboya, Vietnam o Tailandia, al casi enfermizo orden de una isla que aun y estando aislada, como la geografía bien indica, ha sido capaz de desarrollarse a una escala casi inimaginable.

Nos imaginábamos la llegada terrorífica, muchas historias habíamos oído acerca de las dificultades que encontraríamos en un país tan completamente diferente al nuestro, empezando por el idioma y terminando por el comportamiento de la gente. Pero es que siempre se tiende a exagerar, está en la naturaleza humana, y la realidad es que Japón es muy fácil, cómodo, y divertido!

Pasear por las calles de Akihabara -el centro “friki”- es no poder parpadear ni un segundo, por miedo a perderte algo. Entrar en las miles de pequeñas tiendas donde los carteles de los dibujos Anime son el reclamo, o donde las chicas vestidas con atrevidos “Cossplay” te miran pícaras a la par que inocentonas mientras esconden su rostro si sacas tu máquina de fabricar recuerdos. Seas o no seas fan de esta cultura, de sus dibujos o de todos los mecanismos de entretenimiento de los que son creadores, te quedarás horas ensimismado descubriendo un sinfín de cosas que nunca habrías imaginado, u observando simplemente a la gente, o haciéndote fotos al lado de SonGoku, One Piece, Doraemon…

Sensoji

Sin embargo, también puedes encontrar el Japón más tradicional en las calles de Asakusa, donde está su mayor estandarte, el Templo Sensoji. Lo ideal es que vayas al atardecer para poder contemplar este magnífico templo iluminado y cómo, uno tras otro, los japoneses más devotos se acercan a hacer sus oraciones. Es curioso cómo desde nuestra llegada no dejamos de ver a chicas, en su mayoría, vestidas con el traje típico, el kimono, paseando tanto por las calles más selectas y modernas como por el laberinto de calles estrechas de Asakusa.

Pero volvamos a la modernidad para hablaros de Shibuya, y su famoso cruce. Para los más cinéfilos, allí dónde empezó a extenderse el T-virus de “Resident Evil”, o para los melómanos un hermano mayor de Abby Road. Sea como fuere, es simplemente un paso de peatones… eso sí, muy transitado, para mi gusto, el Times Square asiático. Supongo que es de esas cosas que en un momento dado se hizo famosa, y que si estás en Tokyo no debes perderte… bueno, se encuentra en uno de los barrios más populares y comerciales de la ciudad, así que seguro que pasas por allí, si te apetece un café está bien tomárselo en Starbucks, la verdad es que las vistas desde allí son las mejores.

Damos paso a Odaiba, en la costa, conectada con uno de los metros más modernos que existen en el mundo. Lugar favorito de los toquiotas para pasar el domingo en familia, museos, playas, centros comerciales y eventos, incluso un Onsen, es decir un baño público japonés. Allí nos relajamos durante varias horas, nos vestimos con las yukatas, paseamos por un pueblo de época Edo (artificial), y nos sentimos japoneses por un día. El baño, en Japón, es un ritual al que se le da mucha importancia, y si tienes algún tatuaje no podrás disfrutar de esta experiencia, que además se queda sin fotos por lo obvio, con lo cual la única manera de saber cómo es… es entrando en uno y bañarse como un japonés más.

Capítulo aparte merece la gastronomía, sólo os diremos que disfrutamos como niños y como hacía tiempo… sushi, ramen, tempura, udon, bolas de arroz, gyozas… y dulces, muchos dulces. Una de las mejores cosas de Japón es que puedes comer, en cierto modo, barato, tirando de los “convenience store”, es decir de los 7/11 o Family Mart, donde encontrarás comida preparada que está deliciosa y hecha del mismo día a un precio muy bueno. Japón es un país pequeño, pero nos hemos dado cuenta de que es un gran país, éste es un pequeño resumen de los “highlights” de Tokyo, que sin duda dará para otros posts en los que os contaremos las mil y una curiosidades de Japón.

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