Diarios de viaje en el Sur de Japón: Takamatsu

Jueves 10 de Septiembre de 2015

Día 5: El hogar del Sanuki Udon y cruzamos a la isla de Shikoku, Takamatsu

Esta mañana Miki y familia nos acercan a la estación, nos despedimos de ellos con una gran satisfacción de haberlos conocido. Hoy cambiamos de isla, comienza la que llamamos, la segunda etapa del viaje. Desde Honshu -la isla principal y más grande de Japón- pasando de nuevo por Okayama, cruzaremos a Shikoku con destino Takamatsu.

JR Dosan Okayama Takamatsu

Para ello utilizaremos el tren (1.850 ¥ por persona) como transporte, en lugar de un barco. La Marine Liner conecta, a nivel ferroviario, por un sistema de puentes las dos islas.

Una vez llegados a Takamatsu tenemos claras la dos cosas que queremos hacer aquí. La primera, y tal vez más importante, es probar los Udon de esta localidad que tienen mucha fama a nivel nacional, la variedad de aquí es llamada Sanuki Udon; la segunda cosa que queremos hacer es ver un jardín japonés, ya hemos dejado pasar de largo dos, así que Ritsurin Garden no se nos escapará.

Como siempre, primero pasamos por la oficina de información turística, en la que nos atienden como ya nos tienen habituados. Con nuestros mapas de la ciudad e información de transporte, decidimos que hoy va a ser un día tranquilo, así que nos disponemos a marchar caminando hacia la Guesthouse, ubicada a unos 2,5 Km. de la estación.

Como nos va a pillar la hora de comer a medio camino buscamos un restaurante en el que preparen esta especialidad, y lo encontramos en una de las arterias comerciales de Takamatsu. El nombre del restaurante es Tamoya Onnadojo, y comer aquí estos Udon es toda una experiencia y puede ser hasta divertido.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no podemos leer ni hablar japonés, lo segundo que hay que tener en cuenta es que aquí te preparas tú los Udon! Sin embargo, no hay que olvidar la hospitalidad de los japoneses y la chica que atiende, al darse cuenta que estamos más perdidos que un pulpo en un garaje, se apiada de nosotros y nos va guiando en cada paso que tenemos que seguir. Después de hervir nosotros mismos los Udon, añadirles el caldo y elegir los toppings, cogemos dos piezas de tempura (el calamar es delicioso), pagamos los 440 ¥ que vale cada plato y nos sentamos en la típica barra japonesa a observar (siempre hay que tener los ojos abiertos en Japón para no perderte nada) y, por supuesto, a comer este delicioso plato.

Con los estómagos llenos y la energía renovada, tenemos nuestro primer deseo cumplido y esta tarde cumpliremos el segundo. Primero hemos de encontrar nuestro hotel para dejar las mochilas que ya empiezan a pesar, después de un rato caminando llegamos y nos acomodamos. Seguimos con ganas de caminar, así que hacemos otros 2 Km. hasta el Jardín Ritsurin.

Ritsurin Garden Takamatsu

La entrada cuesta 410 ¥ pero merece la pena perderse por este jardín lleno de harmonía, como es de esperar en un jardín japonés, con decenas de puentes idílicos que permiten observar las carpas gigantes acompañadas de tortugas más grandes que un gato…

Dentro del jardín puedes tomarte un te y una pasta en la casa del té con vistas al lago principal del Ritsurin, o dejarte mecer en barca y pasar en lugar de por encima de los puentes, por debajo. O, como hicimos nosotros para abaratar costes, dejarte llevar por la ruta perfectamente marcada y no perderte ningún punto importante, como Hiraiho, una pequeña colina desde donde tendrás la mejor vista de todo el jardín.

Y como hoy iba a ser un día tranquilo regresamos a Wakabaya Guesthouse, donde dormimos hoy en una habitación privada estilo japonés (es decir en futones) por 7.200 ¥ la habitación (con baño compartido), regentada por una joven y amable pareja con un bebé.

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