Diarios de viaje en el Sur de Japón: Valle de Iya

Viernes 11 de Septiembre

Día 6: El puente colgante más bonito del mundo, el puente Kazurabashi en el Valle de Iya

Hoy tenemos previstas dos paradas. Desde Takamatsu queremos ir a Kotohira y al puente Kazurabashi en el valle de Iya, pocos kilómetros pero difícil acceso, así que de nuevo madrugamos.

Cómo llegar a Kazurabashi

Ayer estuvimos haciendo cuentas y descubrimos que nos saldría muy a cuenta comprar el All Shikoku Rail Pass, un pase de tren que abarata el precio de la ruta que nos habíamos planteado a la mitad de precio aproximadamente; este pase es solo válido para esta isla y durante 3 días consecutivos (hay de más y de menos), pero te permite montar no solo en todos los trenes de la compañía JR (como sucede en el caso del famoso y archiconocido JR Pass) sino también en los trenes de compañías privadas, con apenas alguna excepción. El que nosotros compramos de tres días cuesta 7.200 ¥ por persona. En esta isla en particular es mucho más útil este pase, ya que los trenes JR son infrecuentes y escasos, comparados con los de las otras compañías.

Mientras esperamos a que nuestro tren de las 8:25 AM salga, aprovechamos a desayunar en un 7/11 (donut más café para cada uno por 210 ¥). Nuestra primera parada de hoy es Kotohira, un pequeño pueblo con dos atractivos turísticos, el Kompirasan, uno de los templos dedicados a los marineros, y de mayor peregrinaje para los japoneses a pesar de su difícil acceso. Unas interminables escaleras, concretamente, 1368 escalones, y que nosotros no tuvimos tiempo de ver, ya que hay que dedicarle una hora y media aproximadamente solo en la subida.

Teatro Kabuki Kotohira
Kotohira posee además el teatro de Kabuki más antiguo (que sigue en pie) y mejor conservado de todo el país, el teatro Kanamaruza al que sí entramos. A unos 15 minutos de la estación de tren, y por 500 ¥ por persona podrás entrar en el mundo del teatro de Kabuki del Japón antiguo y dejar a tu mente divagar e imaginar que estás en la época Edo viendo una representación.

La entrada es muy completa y si sabes japonés puedes hacer el tour guiado para enterarte de todos los detalles, no era nuestro caso, así que como tenemos WiFi con nosotros (proporcionado por Japan Wireless) hemos sido capaces de entender más o menos nuestra propia visita autoguiada.

Pero una última sorpresa nos espera en esta pequeña y turística localidad, una destilería de Sake, donde la entrada es gratuita, que ha creado un explicativo recorrido para que entendamos a base de representaciones cual es el proceso de este licor de arroz, desde luego muy interesante y recomendable si paráis aquí en Kotohira, lo reconoceréis porque a la entrada hay una gigante botella de Sake.

Nuestro tren a Oboke, incluido en el Shikoku Pass, de las 10:59 AM nos lleva por un paisaje espectacular a través del Río Iya; en la estación Oboke hay consignas para dejar las mochilas, si es que no vais a pasar la noche allí.

Mapa Zona Valle de Iya

Os recomendamos preguntar en la pequeña oficina de información en la que seguro os proporcionarán un mapa, aunque la señora no hablaba mucho inglés. También os dará un folleto con los horarios del autobús (660 ¥ por persona desde Oboke hasta Kazurabashi) que os llevará hasta el puente Kazurabashi o Iya Vine Bridge, como aparece en el mapa.

Este punto es importante ya que es un autobús de muy poca frecuencia, y no querréis perderlo, sobretodo si hacéis una visita de un día. Nosotros hemos decidido quedarnos a dormir en un Ryokan económico a 10 minutos del famoso puente, concretamente en el Iya Kanko Ryokan, 8.000 ¥ la habitación de estilo japonés por noche (sin comidas).

Sobre el puente, sin contar que sea el puente más bonito que hemos visto nunca, sin contar que cruzarlo sea una experiencia un tanto vertiginosa, sin contar que atravesar la pequeña entrada al mismo te haga traspasar un túnel del tiempo, deciros que es un puente suspendido a 14 metros de altura sobre el río, y que ha sido designado como un símbolo nacional por su significativo folklore cultural. Se dice que el clan Heike lo construyó de este material (ramas de Vine) para que les resultara relativamente sencillo cortar el puente en caso de ser perseguidos por los guerreros enemigos.

Solo os diremos que mirar hacia abajo entre los travesaños que conforman el puente te hace caminar muy lento, y sino que se lo pregunten a todos los japoneses que lo cruzaron con nosotros… Por cierto, cruzarlo no es gratis, cuesta 550 ¥ por persona, a no ser que, utilizando el arma española por excelencia (léase la picaresca), os vayáis al lado donde se encuentra la salida y podáis fotografiaros en él de forma furtiva (no hay nadie vigilando). Aunque esto último negaremos haberlo dicho nunca.

Como última anotación, podéis utilizar el autobús para recorrer más puntos de interés, aunque es en general bastante caro moverse por aquí, seguramente resulte más económico moverse en coche alquilado y quedarse un par o tres de días para explorar bien esta bonita zona. Nosotros nos lo apuntamos por si volvemos!
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