Seul es una ciudad inmensa y llena de puntos de atracción turística que no te puedes perder, entre templos, palacios y monumentos. Así que como disponemos sólo de dos días para empaparnos de la capital coreana, decidimos emplear bien nuestro tiempo y dejarnos guiar por un tour por la ciudad. De este modo, podremos entender mejor los lugares que visitaremos, que de vez en cuando no está mal. Para ello contamos con la agencia VIP Travel. Os contamos qué ver en Seul.

Qué ver en Seul

El primer día apenas llegamos a nuestro hotel, el Mmmio House, y conocimos un poco el vecindario, ya que al día siguiente habíamos quedado temprano con nuestra guía Sharon. Ella nos va a llevar a descubrir lugares tan emblemáticos como el templo Jogyesa, el Palacio Gyeongbok, donde descubriremos muchos datos de gran relevancia histórica y bastante desconocidos para nosotros, ¿sabíais que Corea fue invadida por Japón durante mucho tiempo?, la casa presidencial “azul”, donde descubrimos que Corea tiene presidenta! Saboreamos una rica comida coreana, estilo barbacoa, su plato más internacional, para luego ir a un centro de Ginseng donde nos explicarán las propiedades mágicas de esta raíz tan ansiada por muchos, y terminaremos en el barrio comercial de Seul, Insadong Arts and Crafts Market, para que aquellos que gusten disfruten de sus compras.

Cambio de guardia en Seul

El tour lo haremos íntegramente en una cómoda furgoneta y con un grupo de unas diez personas, Sharon lleva un micrófono, así que no nos perdemos ni un detalle de todos los datos interesantes que ella nos cuenta. El Templo de Jogyesa es el principal de Seúl y en él podemos observar, sobretodo, la ornamentación tan detallada que este estilo arquitectónico posee. En el Palacio Gyeongbok nos da la bienvenida un gran séquito militar, como cada mañana, se realiza el cambio de guardia, pero éste es un digno espectáculo de presenciar, grandes trajes y muchos extras que hacen que sin duda te hagas una idea de cómo era en la antigüedad, cuando tenía sentido la gran ceremonia.

Visita a un centro de Ginseng

Tras las visitas históricas y culturales, vamos a conocer un poco más qué es el Ginseng, para ello, nos dirigimos a un centro de producción y venta de este producto, donde nos quedamos atónitos, tras las explicaciones, tanto de las propiedades fabulosas para mejorar la salud como de los precios astronómicos que alcanza este producto, sobretodo en países de gran consumo como Estados Unidos. Aprovechamos cada gota de la degustación que nos ofrecen, a ver si aunque sea una tacita de te de Ginseng nos hace algún arreglillo.

Hambrientos, nos dirigimos al restaurante que incluye el tour para probar la barbacoa coreana en Seul, trozos de ternera cortados muy finos que tú mismo cocinas en tu pequeña barbacoa y verduras y setas hervidas en un caldo sabroso, hacen que ésta haya sido unas de las mejores comidas en este país. Para finalizar este tour nos dirigimos a la calle de Insadong, una de los más comerciales y turísticas, pero es un buen lugar para probar los extraños helados con cono de maíz, es como comer palomitas con helado!

Viajar a la frontera con Corea del Norte, la zona desmilitarizada

Al día siguiente tenemos una cita con Philip, el guía que nos llevará a conocer la frontera entre las dos coreas, y que nos explicará la versión surcoreana, por supuesto y como es lógico, del evento conocido como “La Guerra de Corea” en los años 50. Todos sabemos que hoy en día, Corea del Norte no es un país muy apreciado por casi nadie, pero la historia del origen os dejará atónitos… Cómo las ansias de poder de las dos mayores potencias de la época destrozaron un país, y un pueblo, algo que desgraciadamente sigue ocurriendo.

DMZ

No hay duda que Corea del Norte está pasando por una época muy dura, sobretodo su pueblo, quienes realmente importan, los surcoreanos se muestran afables para con los que fueron sus hermanos, y a la vez temerosos del futuro incierto. De hecho, nos dio la sensación de que están muy preparados para eventos de carácter nuclear, por ejemplo, en cada estación de metro hay varios armarios con equipo de máscaras de oxígeno, víveres, etc…

¿Miedito? Pues entonces mejor que no te acerques a la DMZ, allí está todo muy presente, cuando te sumerges en esos túneles que dicen que los norcoreanos construyeron para invadirlos, y que según se cree todavía siguen excavando por toda la frontera, la sensación de claustrofobia no acapara toda la angustia de pensar que más allá de tu tramo puede haber gente con palas tratando de idear un nuevo camino. Todo y con ello, una gran y recomendable experiencia.

En realidad toda la zona es muy segura, de hecho la más segura del país, desde que se decretó que este área estaría libre de armamento. Las medidas de seguridad son extremas, debes llevar tu pasaporte y bajo un minucioso orden y control te permiten acceder a un tramo de túnel, preparado para los visitantes, aunque no puedes llevar nada, ni siquiera te permiten tomar fotos, comprensible creo.

Finalmente pudimos observar a lo lejos, con el teleobjetivo de la cámara, también existen a tu disposición telescopios, una zona de Corea del Norte, en la que obviamente no se puede apreciar prácticamente nada, aunque el consejo que nos daban para saber qué parte era Norte y Sur, eran los árboles, dónde no hay, eso es Corea del Norte.

Con este pedazo de historia, ya que Corea, la unificada, es también una cultura milenaria, nos despedimos del país. Una pena que lo hayamos visitado justo después de Japón, estamos seguros de que en diferentes circunstancias lo habríamos disfrutado más.

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