Y la alternativa fue… alquilar un coche, pequeñito, manejable y más fiable para nosotros que la caravana de 12 metros. La cuestión es que teníamos que llegar a Phoenix, desde donde habíamos comprado el pase al nuevo continente de nuestra ruta, y ahora disponíamos de 5 días para llegar. En realidad el trayecto era muy corto, 900 millas, pero quisimos recorrer nuestra carretera favorita, la Ruta 66 y conocer algo más de este país.

Desiertos de Estados Unidos

En concreto, una zona bastante menos frecuentada, el suroeste de Estados Unidos, bañado por el gran desierto del Colorado y el desierto de Mohave, seguido de más y más desiertos! Es decir una ruta por los desiertos de Estados Unidos en toda regla.

Así que tras dejar nuestra maltrecha caravana por un día, nuestros amigos del Monte RV nos hacen el favor y nos llevan al aeropuerto de Las Vegas, punto para ellos. Allí empezamos a preguntar precios de alquiler de coches, y para nuestra sorpresa es mucho más caro alquilarlos en las oficinas que apartarte un poco, tirar del WIFI del aeropuerto, y reservar por Internet el coche en el mismo lugar donde has estado preguntado a mitad de precio, de locos! Así que anotáoslo por si os ocurre esto alguna vez. Y, en este caso, aun tuvimos algo de suerte (ya era hora) y nos tuvieron que dar un coche de gama superior al que habíamos pagado, con lo que conseguimos viajar mucho más cómodos!

Nuestra primera parada pretendía ser a uno de los desiertos de Estados Unidos, la Reserva del Desierto de Mohave, y decimos pretendía porque no era un Parque Nacional de esos con senderos marcados, información y una caseta donde te entregan tus mapitas, no… era simple y llanamente el desierto, así que coge tu coche, desvíate de la autopista y conduce por una pista durante una media hora para disfrutar de las vistas del desierto. Hay que decir que los hemos visto más espectaculares, pero éste es sin duda uno de los más extensos del país. Obviamente puedes salirte de la pista y tomar otros caminos que te adentran más en el corazón de este paisaje desolado, pero teniendo en cuenta nuestras limitaciones orientativas, convenimos en que era mejor no arriesgarse.

Road_Trip_USA_2
Y cuando volvemos a tomar la autopista es cuando descubrimos que la Ruta 66 también discurre por esta zona, así que nos alegra bastante el día pensar que a la mañana siguiente volveremos a esta mítica carretera. Ahora toca recogerse en algún pueblo olvidado que la construcción de las nuevas autopistas dejó morir, y alojarnos en uno de esos moteles que siempre aparecen en las películas de terror americanas, después de que la famosa Psicosis los convirtiera en un referente. Nos damos cuenta de que las cosas han cambiado por aquí, ahora prácticamente todos los moteles son regentados por inmigrantes indios, paquistaníes o chinos, hace 5 años esta zona era completamente yankee!

Empieza el Road Trip

Los siguientes días nos dedicamos a recorrer la carretera, simplemente, claro que tenemos un destino, pero disfrutamos de lo que el Road Trip en su esencia es. Dejarse llevar, recorrer, parar, visitar antiguas cafeterías de esas de los años 50, ver cómo pueblos del antiguo oeste subsisten gracias a los domingueros que se pasean, como nosotros, por la carretera; y es que Estados Unidos no sería lo mismo sin esos pueblos fantasma que cuentan la historia antigua, no tanto para nosotros, de sus pioneros, de sus ancestros, de sus fundadores como a ellos les gusta llamarlos. El oeste americano, cuánto ha dado de sí, y sigue dando, porque admitámoslo, nos gusta ese ambiente!

Parque Nacional de Joshua Tree

Otro de nuestros días lo dedicamos al Parque Nacional Joshua Tree, curioso, bonito y distinto. Es una pequeña porción de desierto entre los dos mencionados antes, que tiene un componente diferenciado, y el que le da nombre, el Joshua Tree. Un tipo de árbol del desierto que, por lo que parece, no necesita mucho agua para vivir. Esta área, por lo menos, es menos monótona, cactus y rocas se entremezclan para dar paso a antiguas minas olvidadas que aún conservan algo de agua en sus lagos. Dato importante, llevad algo para comer, porque aunque aquí sí que hay caseta de información, dónde pagar la entrada, recibir el mapa y comprar algún souvenir si te hace, no hay ni restaurantes, ni lugares donde comprar agua. Nosotros no lo sabíamos, así que ese día hicimos dieta.

Parada en San Diego

Y no todo van a ser desiertos, carretera y pueblos fantasma, también nos acercamos a conocer una gran ciudad, San Diego. La ciudad más cercana a la frontera con México, está sorprendentemente cerca, vamos que si nos pasamos un poco más casi cruzamos la frontera que todo el mundo pretende pasar, pero al revés. La verdad es que esperábamos que San Diego fuera una ciudad americana más, de esas por las que todo el mundo va en coche a todas partes, sin alma (exceptuando algunas míticas como Nueva York o San Francisco), pero nos sorprendió conocer una ciudad a la que incorporar en las listas de excepciones. Puede que sea porque es la ciudad de la tecnología de este país, donde se encuentra muchas de las sedes de empresas de tecnología, puede que sea por su proximidad a un país tan rico en gente y en arquitectura, o puede que simplemente sea porque nos queda mucho por conocer de Estados Unidos, la cuestión es que San Diego es diferente, es bonita y es muy agradable para pasear una tarde de domingo.

A las puertas del Gran Cañón

Falta un último día, si hubiéramos tenido algo más de tiempo habríamos recordado cómo era el Gran Cañón del Colorado, pero tuvimos que conformarnos con quedarnos a las puertas, así que nos fuimos a Flagstaff, ciudad de la que teníamos un grato recuerdo de nuestra anterior vez en ella, aquél viaje que hicimos con nuestros amigos José y Melania por la Ruta 66. Buscamos el lugar que años después aún seguíamos recordando por sus bocadillos, los mejores que habíamos probado en el país, queríamos saborearlos de nuevo, y ¿por qué no? Entrar en un lugar conocido, recordar viejos tiempos y echar de menos a nuestros amigos sentándonos en nuestra mesa. Pero nuestra ya mítica orientación hizo que encontráramos el lugar demasiado tarde, a la mañana siguiente en ruta ya para Phoenix y con el restaurante cerrado, aun así, paramos e hicimos la foto de rigor!

Así nos despedimos de las gasolineras vintage, de los campechanos yankees, de las carreteras de 6 carriles, de las lavanderías que funcionan con monedas, de los moteles de carretera, algunos mejores y otros peores, de los supermercados gigantes con productos igual de gigantes, del desierto, de las carreteras infinitas y solitarias, en las que te puedes sentar y hacerte una foto, del país de las contradicciones que te atrapa en todos los sentidos. Porque, nos guste o no, el país más poderoso del mundo tiene su encanto.