Hace 5 años conocimos esta ciudad mientras recorríamos la Ruta 66, era otra época, la era en la que el viaje tenía una fecha de caducidad. Esa vez nos maravillamos con las luces de Las Vegas, con sus hoteles, con el calor abrasador que requería que fueras de hotel en hotel y tiro porque me toca porque lo más buscado era el aire acondicionado. Esta vez, sin embargo, la temperatura era perfecta y aunque seguimos asombrándonos con la grandiosidad de la ciudad de las luces de neón, quisimos conocer Las Vegas de verdad, la ciudad en la que viven todos esos croupiers, camareras, recepcionistas, limpiadores, barman, en definitiva todas aquellas personas que ven un Las Vegas distinto a los turistas.

Las Vegas real

Así que nos dispusimos a recorrer el Strip hacia el Downtown (el centro de la ciudad), cuando termina el corredor en el que todos los hoteles están destinados a nacer comienza otra ciudad, ya no es esa “Fabulous Las Vegas” como reza el famoso cartel, sino “Real Las Vegas”. Capillas en las que por un módico precio, aunque no tan barato como pensábamos, puedes realizar ese sueño que algunos tienen de casarse en Las Vegas, lo puedes hacer simple o puedes crear la boda más estereotipada que hayas imaginado.

La tienda de la famosa serie Pawn Stars (El precio de la historia)

También encuentras muchas casas de empeños, entre ellas la famosa “Pawn Stars” conocida por Rick y su familia y reconvertida en programa al que todos nos hemos enganchado alguna vez. Puedes visitarla por dentro, para ello hay que tener paciencia y aguardar a que te toque tu turno, todo el mundo piensa como tú y quiere intentar dar la mano a Rick o a Chum Lee, pero… ellos ya son tan famosos que no están a no ser que seas la persona con más suerte del mundo y coincida tu visita con la grabación de su programa.

Es curioso cómo los precios van bajando según te alejas del Strip, la comida, los souvenirs, e incluso los casinos, por no hablar de los Moteles, sí, ahora ya no son Hoteles. Los precios para los turistas son y siempre serán más altos que para la gente local, pero en este caso se hace más notorio al encontrarse las diferencias en la misma calle… Ese día nos comimos una pizza para llevar en la calle, mientras estábamos disfrutando de ella se acercaron varias personas, visiblemente trastornadas por alcohol o drogas, para pedirnos dinero e incluso un trozo de pizza. Así es Estados Unidos, en un lado de la calle glamour, al otro la triste realidad que muchos quieren ocultar, la de las grandes diferencias sociales.

Las Vegas no es solo la ciudad que adoró a Elvis, no es solo la llamada “la ciudad del pecado”, ni tan siquiera es solo la ciudad del juego… aunque desde luego todo ello la ha influenciado, y le ha dado una identidad difícil de erradicar, todas las películas y los estereotipos que tenemos en la cabeza podrían perfectamente encajar en la realidad de esta ciudad, porque como dicen…

lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas.

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