El trámite fronterizo es muy sencillo, primero en la frontera argentina te sellan conforme abandonas el país y te dan un documento que luego entregarás en la parte chilena. Sin embargo, si contamos con el factor humano podemos tener sorpresas y más sustos… a uno de nosotros (no desvelaremos la identidad de quién…) se le perdió el papel. Para atravesar la frontera tienes que recorrer unos kilómetros, así que debes regresar al bus, justo en ese momento nos damos cuenta de la pérdida, anda corriendo al conductor a explicarle que no sabes cómo tu papel ha desaparecido en cuestión de minutos, pero la gente aquí es “buena onda” como dirían ellos, así que nos esperan a que volvamos a hacer el trámite. ¡Obstáculo superado! respiramos de nuevo y damos la bienvenida a Chile, ahora sí.

Primeras impresiones de Chile

Primera impresión de Chile a través de una húmeda ventana de autobús, grandes extensiones de terreno, granjas, agricultura, vacas pastando por doquier… Chile parece pequeño, pero es sólo un efecto óptico. Cuando llegamos a Osorno y nos ubicamos con nuestra nueva host, comenzamos el día conociendo qué nos depara esta nueva cultura, creíamos que similar a Argentina, pero aunque es cierto que son países parejos, las diferencias empiezan a vislumbrarse. El primer paseo confirma las sospechas, ¡estamos en Sudamérica! Las calles, las casas, la gente, los puestecitos callejeros, los postes de la luz con miles de cables anidados en él… definitivamente ya no estamos en Europa, ya no estamos en los lugares más turísticos, nos encontramos en el sur de Chile, la zona más desconocida de este país.

Fuerte en Osorno

Fuerte en Osorno

Osorno es una ciudad pequeña, con su Plaza de Armas, más adelante descubriremos que ésta es una plaza común en todas las ciudades y pueblos chilenos, característica establecida por los españoles que almacenaban en ellas las armas para tenerlas disponibles rápidamente en caso de ataque. Siempre hay una catedral, el catolicismo se asentó fuerte por aquí, aunque la falta de sacerdotes hace que nuevas religiones, como la evangélica, se asienten cada vez con más fuerza. Hablando con la gente uno aprende más que leyendo guías de viaje, somos muy afortunados de poder compartir esos momentos con ellos. Sin embargo, dejamos pronto Osorno para comenzar nuestro periplo recorriendo todo Chile, de Sur a Norte, y nos dirigimos hacia Valdivia. Lo bueno de viajar así es que decides tú, en cada momento, según te sientas, según tengas ganas de pararte un poco o continuar camino, y nosotros acabamos de empezar, así que nos mueve la curiosidad de qué encontraremos en la siguiente parada.

Cementerio de barcazas

Cementerio de barcazas

Valdivia es la capital de la Región de los Ríos, el sur de Chile es muy frondoso, con un gran número de ríos y lagos, aquí llueve mucho y no es casualidad que un día más nos volvamos a mojar… “ansiado verano, ¿dónde estás?” Valdivia es una ciudad más,  queremos ver por fin el pacífico, así que tomamos un bus que nos lleva a Niebla, un pueblecito pesquero encantador. De vez en cuando la lluvia fina se convierte en un torrente de agua que cae del cielo, lo que crea un halo de misterio sobre el pacífico y su costa, las gaviotas sobrevuelan lentamente un cementerio de botes, ya que las barcazas vacías se aglomeran sin orden ni concierto sobre estas calmas aguas. No son únicamente las gaviotas las aves que disfrutan de este ambiente, hay otros, cuyo nombre no sabría decir, que como niños nadan en las heladas aguas.

Resulta que somos afortunados, hoy se celebra una feria costumbrista en el pueblo, está repleto de puestos de comida local y de artesanía. Aunque no tenemos tanta suerte, nuestros estómagos están llenos, acabamos de comer en Valdivia… Igualmente, la curiosidad se abre ante nuestros ojos mientras descubrimos platos muy singulares, la paila marina, un manjar para los amantes del marisco, y es que Chile es el paraíso del marisco, jamás habíamos visto tanta variedad de mejillones, almejas, machas, centollos, cangrejos…  Pero no todo acaba ahí, ¡Chile es un país que lo tiene todo! Lagos, valles, ríos, océano, montaña, islas, glaciares, sol y lluvia, desierto… pescado, marisco y una carne excelente; ¡su gastronomía ha revelado a nuestros paladares que la comida española no es la única buena en el mundo!