Desierto de Atacama

Lo último de Chile que nuestros ojos contemplaron fue el inmenso desierto de Atacama, los colores terrosos cuando se mezclan con la cambiante luz solar a lo largo del día es algo difícil de olvidar. Grandes extensiones de arena, montañas de selenita, formaciones extrañas, cuevas de otro lugar y el famoso Valle de la Luna, donde parece que estés en una misión a miles de años luz de la Tierra.

Pero antes de relatar aquello que nuestros sentidos percibieron durante los días que permanecimos en el desierto, debemos explicar nuestra odisea hasta llegar a uno de los puntos más aislados del planeta, y de Chile. Todo comenzó cuando preguntamos los precios de los billetes de autobús desde La Serena hasta San Pedro de Atacama, cierto que eran más de 1.300 Km. pero nos negamos a desembolsar tal cantidad de dinero, solución… hacer autostop, para un trayecto de esas dimensiones y con nuestra escasa experiencia en el tema parecía tarea difícil, pero nos propusimos el reto, y ¡lo conseguimos!

Nuestra primera vez, cómo es hacer autostop en Chile

Ya sabíamos lo difícil que era salir de las grandes ciudades, así que cuando nos despertamos esa mañana del 15 de Febrero, nos fuimos directamente a la salida de La Serena dirección al norte del país. La primera etapa que creíamos factible era salir de la ciudad, simplemente eso, pero transcurrida una media hora un chico que viajaba solo hasta La Caldera (a unos 400 kilómetros de distancia) se ofreció a llevarnos hasta allí… nosotros no dábamos crédito, y después de 4 horas nos dejó en un área de servicio donde nos indicó que nos resultaría más fácil nuestra siguiente etapa.

El problema del norte de Chile es que hay muy poca población, es decir muy pocas ciudades, así que nos propusimos una etapa mucho más complicada, Antofagasta a 500 kilómetros de donde nos encontrábamos… iba a ser tarea difícil, si no fuera porque nada más alzar nuestros dedos, un hombre con aire de vaquero que venía caminando tranquilamente desde el otro lado de la carretera se acercó a nosotros y nos preguntó por nuestro destino. Su nombre Iván, su profesión camionero, su destino Iquique (a 1000 kilómetros de distancia pero siguiendo la misma ruta), sin duda era nuestro día de suerte. Iván viajaba con Renato, un amigo de la juventud, ambos se habían conocido en Australia, donde Renato residía ahora y de la cual Iván había partido hacía unos 4 años para volver a su Chile natal. Nos aposentamos en la cabina, sentados cómodamente en la cama del conductor y estuvimos charlando durante horas de muchas cosas, como vamos a viajar a Australia Iván y Renato nos fueron de mucha ayuda.

A mitad de camino, Iván nos ofrece dejarnos en un área de servicio desde donde él cree que tendremos suerte. Sin embargo, pocos minutos después… una rueda de las 8 que lleva su tráiler se estropea. En principio nos quedan unas dos horas hasta llegar a Antofagasta pero debido al problema debemos reducir la velocidad y el tiempo se duplica. Así que llegado el momento, abandonados en un área de servicio en plena oscuridad y sin alojamiento posible, Iván y Renato se apiadan de nosotros y nos dicen que durmamos en el camión, estaremos más seguros aunque algo incómodos, ya que lo único disponible son los asientos de conductor y acompañante. Con los brazos abiertos aceptamos su oferta, ¡nos asombra la generosidad del gesto, ya que no nos conocen de nada!

A mediodía del día siguiente, en el punto acordado nos despedimos, ya casi somos familia 24 horas después. Y al poco rato alguien se ofrece a llevarnos hasta Calama, punto de entrada a San Pedro. En esta ocasión Fran debe conducir el vehículo, ya que el conductor no se encuentra muy bien, así que todos ganamos. Y finalmente una pareja de la ciudad de Calama que se dirige a pasar el día a San Pedro nos recoge y nos deja en nuestro destino final, San Pedro de Atacama, a 1300 kilómetros de nuestro punto de partida, ¡no está mal para ser la primera vez! Esta es una buena manera de ahorrar en tu presupuesto como te contamos en este post sobre cuánto cuesta viajar a Chile y a Isla de Pascua.

Qué ver en San Pedro de Atacama

Ya alojados en San Pedro, decidimos descansar del largo trayecto y comenzar el día siguiente a las 4 de la mañana un tour que nos llevará a ver los géiseres de Tatio, un espectáculo asombroso de la naturaleza. Chile es un terreno volcánico, así que el cambio de temperatura que se produce al salir el sol causa que el agua subterránea ardiente se expulse en forma de vapor de agua creando este maravilloso espectáculo a unos 4500 metros de altura. La mañana comienza muy pronto para nosotros, y aún tenemos que ir al famoso Valle de la Luna, para contemplar el atardecer espectacular entre las dunas del desierto.

No podemos dejar de contar un secreto a voces que esconde el Valle de la Luna… entre sus paredes de roca, se encuentran atrapados varios minerales, si el clima y el horario te acompañan puedes ser testigo de un suceso muy curioso, escuchar el crujir de las montañas, que los minerales producen también con el cambio de temperatura, y es que el desierto es caluroso pero se torna en gélido cuando el sol empieza a descender.

Tras un día de emociones, por el madrugón, por el miedo al mal de altura, por la cantidad de escenas hermosas que tus ojos captan y tu cerebro debe procesar, mientras que tu corazón lo percibe en el acto, nos despedimos de Chile, el país desconocido que nos descubrió cómo es nuestra nueva vida durante este año. Hasta siempre Chile.