Algunos os preguntaréis qué es Couchsurfing. Bien, es una red social que conecta a gente que comparte la filosofía del viaje, de conocer nuevas culturas desde el interior, de una ayuda recíproca y desinteresada. Cuando te planteas un viaje como el nuestro, es inevitable querer conocer a gente local, para entender los lugares que visitas, no sólo para verlos y fotografiarlos, sino hacerlos tuyos en cierto modo. ¿Y cómo se consigue eso? Couchsurfing es una gran ayuda para conectar con las personas que lo pueden hacer realidad.

Los beneficios del Couchsurfing

En nuestro caso, Sole y Ser nos han acogido en su casa y tratado genial, no sólo nos han abierto las puertas de su hogar, sino que nos han mostrado la vida real de un porteño de nuestra edad en esta gran urbe, nos llevamos un conocimiento mucho más amplio del país, de sus habitantes, de sus problemas, de sus ilusiones, de su forma de vivir y de ver las cosas. Gente de una calidad excelente, generosa y dispuesta a hacer nuestra experiencia en la ciudad única. Desde aquí os agradecemos por todo, y por mostrarnos la luz y no dejarnos realizar un trayecto de 40 horas en micro (nuestro autobús), por aconsejarnos con vuestra experiencia y ayudarnos a no tener miedo en modificar nuestra ruta, porque lo importante no es el destino en sí, sino disfrutar del camino.

Callejeando por el cementario

Callejeando por el cementario

Tras comprar en el mercado y aprender sobre precios de la comida para habituarnos a nuestra estancia en el país, almorzamos una torta de jamón y queso buenísima, grandes cocineros Sole y Ser! Y nos marchamos al barrio Recoleta, recorremos la feria y el cementerio en busca de Evita… sin suerte, está escondida y el sol es muy fuerte hoy, así que dejamos la búsqueda para otra ocasión, tal vez regresemos algún día tras los pasos de Evita.

El cementerio cuenta con una serie de “famosos argentinos” que descansan en paz o no, ya que es más una atracción turística que un lugar de descanso eterno. Turistas fotografiando las tumbas, nosotros no somos una excepción, preguntándose los unos a los otros si han encontrado a Evita, parece que todo el mundo quiere rendirle su respeto. El porqué este cementerio es tan visitado no lo entiendo muy bien, personalmente los cementerios me dan tristeza, aunque admito que es bonito, otros cementerios que he visitado también lo son, tal vez Evita sigue siendo un reclamo años después de muerta.

Y como dos porteños más, nos hacemos un picnic en la Plaza de Francia, cerca del cementerio, donde muchos

bonaerenses pasan la tarde de los sábados tomando un mate y unas facturas (nuestras pastas), junto con Sole y Ser pasamos un rato magnífico y nos sentimos como en casa, una tarde más de sábado en compañía de amigos. Y seguimos visitando el barrio, cerca se encuentra el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, gratuito por cierto, donde sorprendentemente existe una colección de obras pictóricas y de escultura bastante interesante. El beso de Rodin me sorprende, siempre me ha llamado la atención y no sabía que se encontraba en Buenos Aires. También encontramos obras de Goya, Van Gogh, Monet, Degas…

Finaliza el día y llegamos a casa cansado, aun no estamos del todo recuperados, esperamos que en breve iremos cogiendo el ritmo de nuestra nueva vida, ahora toca despedirse de Sole y Ser, nuestros primeros hosts, y también de Buenos Aires, una ciudad que nos ha gustado, y que además siempre recordaremos como el punto de partida de nuestro gran viaje. Adiós Buenos Aires!

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