Primeras impresiones de Buenos Aires

Así reza este tango tan escuchado, “Mi Buenos Aires querido cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido”. Porque Buenos Aires es adorada por sus habitantes y por aquellos que la visitamos.  Este es nuestro primer relato sobre nuestra vuelta al mundo, primera parada: Buenos Aires.

Por fin llegó el día, ese día que cuando lo fijas piensas que nunca llegará, pero el tiempo nunca se detiene… y cuando menos te lo esperas te alcanza de repente, casi siempre agarrándote por sorpresa. Nos espera un largo vuelo de 14 horas desde Roma, así que no olvidamos guardar la paciencia entre nuestras pertenencias, sabemos que es algo pesado para llevar en nuestras mochilas, pero creemos que es imprescindible para nuestro viaje.

El primer toque de atención de esta aventura es el susto de pensar que ni siquiera la puedes iniciar, ¿por qué? Bien sencillo, no llevamos billete de vuelta, así que necesitan que demostremos que saldremos del país antes de los 90 días de estancia máxima permitida sin visado. Falta de aire, taquicardia, ganas de llorar, confusión y nervios se entremezclan por primera vez. La solución es fácil, comprar un billete de avión, bus o barco de salida del país, pero no es tan sencillo cuando te ocurre. Finalmente lo conseguimos, compramos un billete de avión a Uruguay que no vamos a usar, y nos planteamos si no nos volverá a ocurrir durante nuestro periplo, seguramente sí, pero lo solucionaremos también.

24 de Enero de 2014

Cuando aterrizamos dejamos atrás las inseguridades que nos habían perseguido desde que decidimos realizar este sueño, todo empieza a tomar sentido y de repente sientes que ahora eres el dueño de tu destino, esta vez de verdad. Llegamos a Buenos Aires, capital federal, a las 11 de la mañana, nos espera un día entero por nuestra cuenta para conocer algún rincón de esta gran metrópolis, como el bus nos deja en Puerto Madero, decidimos recorrer esa zona. A primera vista, Buenos Aires nos recuerda a Madrid, una gran ciudad, anchas calles y un aire arquitectónico similar, lo que nos deja claro Buenos Aires nada más empezar a recorrerla es que bien podría estar situada en Europa. Gente amable, educada y dispuesta a ayudar, escuchas hablar y reconoces el idioma, te sientes a gusto en Buenos Aires y decides que te sientes como en casa, no hay un gran choque cultural, estamos cortados por el mismo patrón, pero con un componente extra de buenas palabras.

havanna

Y empezamos a callejear, la estación de trenes de Retiro y nuestra pregunta absurda sobre si llegan trenes a Ushuaia, “el cansancio acumulado” nos decimos tras la mirada de sorpresa del chico que está al otro lado. Nos encontramos siguiendo nuestros instintos, ¿qué te llama más la atención? Allí parece que la arquitectura es más antigua… tomemos esa dirección pues! Y encontramos la Calle Reconquista donde comemos algo rápido y tomamos un café en Havanna, la marca más reconocida de alfajores aquí en Argentina. Estamos cansados, nos lo notamos, el cruce del atlántico pasa factura, pero continuamos y recorremos Puerto Madero,

una zona bastante nueva y hecha para y por la gente con más poder adquisitivo, es un paseo agradable, la brisa es fresca, ya no hay esos 40 grados que nos contaban en el telediario, menos mal.

Paseamos sin prisa, por primera vez en mucho tiempo no sabemos lo que es la prisa, o no nos importa, decidimos volver a la calle Reconquista pero de camino encontramos la avenida de mayo, tal vez lleve a la conocida Plaza de Mayo? Preguntamos y así es, unas cuantas cuadras, perfecto.  Nunca habíamos viajado así, sin mapa, sin guía… pero nos gusta, llegamos de todas formas a los lugares que valen la pena, y nos sentamos a observar, a disfrutar, también a descansar, ¿por qué no?

Se acerca el encuentro con nuestros primeros hosts de couchsurfing, llegamos bien gracias a sus indicaciones y al subte (nuestro metro), os contaremos más adelante nuestra primera experiencia couchsurfing, merece la pena dedicarle un apartado más amplio. Gracias a nuestros nuevos amigos, dormimos perfectamente desde que salimos de casa, listos para un nuevo día.

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