Sudáfrica, la última frontera

La última frontera que vamos a cruzar en este viaje, el último país, los últimos días de nuestra vuelta al mundo. Sudáfrica, un país que nos llama la atención desde hace mucho tiempo, hogar de animales salvajes, lugar de grandes paisajes escénicos, donde el mar se vuelve indómito, donde las diferentes culturas convergen en una sola nacionalidad, país en el que se hablan más de 10 lenguas oficiales y otras tantas extraoficiales. Un día un Sudafricano en un hostel nos preguntó cómo definiríamos su país, nuestra respuesta fue “Diversidad de culturas, paisajes hermosos”, así es para nosotros la última frontera.

Aquí hemos decidido -después de valorar todas las opciones- que alquilar un coche es lo que más nos conviene, y no sólo eso, es lo que más nos apetece. Queremos saborear por última vez esta sensación de libertad con la que nos levantamos cada mañana, queremos exprimir al máximo los pocos días que nos quedan de esta nueva vida que emprendimos hace ya casi un año y que está a punto de expirar para convertirse en otra nueva etapa, muy incierta aunque también emocionante.

Nuestra primera gran parada es el Parque Nacional de Kruger, ésta será nuestra primera vez… nuestra primera vez haciendo un Self Drive, como aquí llaman a un safari por tu cuenta. Desde Johanesburgo, nuestro punto de partida, emprendemos camino hacia Malelane, una de las puertas de entrada al parque. Tras unas cinco horas de conducción llegamos a nuestro alojamiento, justo a las puertas de este acceso al Kruger, Barnstormers Rest Guesthouse. El lugar perfecto para hacer noche después del largo camino y reponer fuerzas para empezar el día siguiente bien temprano con un safari, o para quedarte más días y hacer de este lugar tu base de operaciones de tus días en el Kruger. En nuestro caso, sólo pasamos un día en el parque pero nos habría encantado quedarnos más, lo habríamos hecho si hubiéramos dispuesto de más tiempo sin dudarlo. En Barnstormers Guesthouse pudimos disfrutar de un alojamiento encantador, y no sólo las habitaciones y las áreas comunes eran espectaculares, sino que los anfitriones fueron muy hospitalarios.

Nuestro día en el Kruger comienza con el avistamiento de un elefante en la misma carretera principal. Hemos visto muchos paquidermos, pero sin duda éste es el primero que vemos por nosotros mismos, y no es lo mismo! Ahora nos damos cuenta de que estamos solos ante este gigantesco bonachón, aunque no hay que perder la perspectiva, es un animal salvaje, y es muy grande, así que mantén la distancia, sé cauteloso y silencioso, y sobretodo, dale margen, y todo irá bien.

Rhino Kruger
Después de un rato por esta carretera asfaltada, decidimos dar un paso más y lanzarnos a las carreteras de tierra, creemos que debe ser mucho más fácil encontrarnos con los cinco grandes en este tipo de caminos no tan transitados y más naturales, y tenemos recompensa. Al poco avistamos a varios rinocerontes que están descansando cerca del río, ya tenemos dos de cinco y acabamos de empezar. Esto promete, sobretodo cuando en este mismo camino vemos a una manada de búfalos, los terceros en la lista. Pero… la suerte ha terminado, hoy no es el día en que veremos felinos, están todos escondidos porque el día está muy feo.

Aun así, no perdemos la ilusión y, sin esperarlo, de la nada aparece una jirafa justo en frente de nuestro coche, una jirafa seguida de otra, y otra… es una familia entera. Puede que esta sea la primera vez en nuestra vida de safaris que hemos visto a este animal de tan cerca, curiosa la jirafa nos mira fijamente y a nosotros nos entra un poco de temor, recordad que son animales salvajes y muy grandes, y aunque su intención no sea la de lastimar, sino solo curiosear, pueden causarnos mucho daño, y no sólo a nosotros sino al coche de alquiler, y como ya somos expertos en estos asuntos como explicamos en nuestro post sobre el USA Road Trip, les damos espacio, podemos seguir observándolas pero respetándonos los unos a los otros.

El día está finalizando cuando encontramos a un grupo de coches concentrados bajo un árbol… “que sea un leopardo en un árbol, que sea un leopardo en un árbol” no paro de repetir en voz alta. Es una presa de leopardo en un árbol esperando a que su cazador venga a dar cuenta de ella. Obviamente esperamos bajo esa acacia que, de repente, se ha convertido en el árbol de la vida para nosotros, no para la gacela por supuesto, pero tras una travesura de un mono el cual yo creía iba disfrazado de leopardo -uno a veces ve lo que quiere ver y no lo que es- y después de una hora esperando bajo ese árbol, decidimos que tenemos que continuar nuestro camino, debemos salir del parque antes de las seis y aún nos queda mucho camino. El leopardo está cerca, puedo sentirlo, pero no va a salir hasta que esta zona se despeje un poco… así que con una mezcla de pena y de sentir que en cuanto nos vayamos aparecerá… nos marchamos. Otra vez será.

En nuestro camino a la salida de Crocodile Bridge somos afortunados y vemos de nuevo hipopótamos, ya que este camino discurre al lado de un río, cocodrilos, una diversidad ingente de antílopes, tortugas gigantes que cruzan la carretera, también a una pitón cruzando el camino, aunque la tenemos que esquivar de lo inmóvil que está, no sabemos si durará mucho con esa actitud… En definitiva, vemos la vida que hay en el Kruger, es desde luego un gran parque, perfecto para explorar por ti mismo y para tentar a la suerte y descubrir si eres de esos afortunados que saldrá del Kruger contando que se le cruzó una familia de leones en la carretera. Nosotros hemos visto la luz al fin, no somos de esos…

Hoy salimos por el acceso de Crocodile Bridge, al este del parque. Y nos alojamos en Trees Too Guest Lodge, un lugar con un ambiente especial, y también ideal para mantener como base de operaciones si os decantáis por esta zona del parque, o luego queréis viajar hacia Mozambique, ya que la frontera está muy cerca de aquí. Muchos sudafricanos viajan al país vecino en verano -nuestro invierno- y optan por alojarse aquí, dispone de una preciosa piscina, y la comida que preparan está deliciosa!

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